Señor Director: Hay decisiones que suenan responsables hasta que uno las mira de cerca. Fortalecer el Fondo de Estabilización Económica y Social parece una de ellas. Después de la Crisis financiera global de 2008, Chile supo lo que era tener un colchón amplio.

Hoy, en cambio, ese colchón es delgado y urgente. La tesis es simple: ahorrar está bien, pero no a cualquier costo. Porque el camino elegido vender activos del Estado para inflar el fondo no es ahorro, es transformación apurada de patrimonio en liquidez.

Un país no es una planilla Excel. Sus activos no son números intercambiables. Son territorio, infraestructura, capacidad de acción futura.

Venderlos puede ordenar la foto de hoy, pero borra opciones mañana. Mientras otros países como Francia, Alemania y que decir una potencia como China, acumula lo tangible, Chile parece desprenderse de ello con la prisa de quien necesita mostrar equilibrio más que construirlo. Ahorrar sí.

Pero no vendiendo la casa para que la cuenta se vea más bonita. Porque después, simplemente, ya no hay casa.