Neumáticos: Revisa que tengan la presión de aire adecuada y que los surcos tengan la profundidad necesaria para un buen agarre. Fluidos: Controla los niveles de aceite (respetando la viscosidad recomendada por el fabricante), líquido de frenos y refrigerante. Si falta refrigerante y no tienes a mano, usa agua destilada, jamás agua de la llave, ya que daña el motor.
Frenos y Amortiguadores: Verifica el desgaste de las pastillas de freno y que los amortiguadores no tengan fugas ni daños. Luces y Batería: Comprueba que todas las luces funcionen correctamente y que los bornes de la batería estén limpios y bien asegurados. Kit de Emergencia: Asegúrate de llevar un extintor vigente, chalecos amarillos, triángulos de seguridad, rueda de repuesto, herramientas básicas, linterna y un botiquín de primeros auxilios.