Hallazgo clave en Chile: identifican el único sitio con evidencia geoquímica de la gran extinción paleontológica que acabó con el 75% de la vida en el planeta El único registro chileno del impacto que extinguió a los dinosaurios fue identificado en el valle de Las Chinas, según la expedición más numerosa del INACH. Imágenes de la expedición: Instituto Antártico Chileno (INACH) Tras 18 días de campaña en Cerro Guido y el valle del río de Las Chinas, el Instituto Antártico Chileno (INACH) y un equipo de treinta investigadores de seis universidades nacionales completaron la mayor expedición paleontológica registrada en la región. Los trabajos —realizados entre febrero y marzo de 2026— permitieron hallar restos de pequeños mamíferos, tortugas y vertebrados no registrados previamente en la zona, todos datados entre 64 y 80 millones de años atrás, en el período Cretácico.

El hallazgo de mayor relevancia científica fue la identificación de sectores con el límite K/Pg, que sitúa al valle de Las Chinas como el único lugar de Chile que presenta la anomalía de iridio y mercurio, huella geoquímica de la quinta mayor extinción masiva. Ese evento, ocurrido hace 66 millones de años, acabó con el 75 % de la vida en el planeta Tierra y puso fin a la Era de los Dinosaurios, tal como detalla el reporte oficial del INACH. Entre los dinosaurios encontrados destacan los ya conocidos hadrosaurios (Gonkoken nanoi) y estegosaurios (Stegouros elengassen), junto a restos de terópodos, aves y titanosaurios.

En flora fósil, el equipo se enfocó en tres familias de plantas originarias del antiguo megacontinente Gondwana, que aún persisten en Chile, Queensland y Nueva Zelanda, así como en el creciente registro paleobotánico de la Antártica, según explicó la Dra. Cristine Trevisan, paleobotánica del INACH. La investigación liderada por el Dr.

Alexander Vargas (Universidad de Chile) apuntó específicamente a completar el «vacío evolutivo» entre los mamíferos que ponen huevos —como el ornitorrinco o el equidna— y los marsupiales que llevan a sus crías en una bolsa. La expedición, que contó con campamentos estratégicos a lo largo del valle, logró extraer bloques completos de roca envueltos en yeso para su análisis en laboratorio, evitando separar el material óseo en terreno para garantizar su integridad. «Conocer procesos del pasado nos entrega mecanismos para comprender cómo estamos viviendo hoy, crear modelos de conservación y proyectar el futuro», afirmó Trevisan citada por el INACH.

La campaña —organizada por el Proyecto Núcleo Milenio EVOTEM y el Fondecyt Postdoctoral de la Dra. Leslie Manríquez— consolida a Cerro Guido como un laboratorio natural clave para entender la historia climática y biológica de la Patagonia y su vínculo con el Continente Blanco.