El primer ministro de Francia, Sébastien Lecornu, anunció un paquete de medidas orientadas a reforzar la autonomía energética del país frente a las tensiones internacionales, especialmente por el conflicto en Medio Oriente, descartando al mismo tiempo una rebaja de impuestos como herramienta de mitigación. La estrategia se centra en la electrificación del consumo doméstico y del transporte. Entre los anuncios principales, el gobierno prohibirá la instalación de calderas a gas en todas las viviendas nuevas a partir de 2027, promoviendo su reemplazo por sistemas eléctricos como bombas de calor.

El Ejecutivo proyecta instalar un millón de bombas de calor al año hacia 2030. Según las autoridades, esta tecnología permitiría reducir hasta en un 50% los costos de calefacción en los hogares. En el caso de la vivienda social, el plan contempla la electrificación de hasta dos millones de hogares al año 2050, con el objetivo de proteger a los sectores más vulnerables frente a la volatilidad de los precios energéticos.

El impulso también alcanzará al transporte. Francia financiará la adquisición de 50. 000 vehículos eléctricos a partir de junio, cifra que se ampliará con otros 50.

000 adicionales desde comienzos de 2027. Asimismo, las empresas podrán acceder a subsidios de hasta 110. 000 dólares por vehículo para renovar sus flotas.

Lecornu defendió el enfoque del gobierno señalando que la dependencia de combustibles fósiles implica importar crisis externas. En ese sentido, subrayó que, aunque la guerra en Medio Oriente no involucra directamente a Francia, sus efectos repercuten en la economía nacional. El primer ministro rechazó las propuestas de reducción de impuestos para enfrentar el alza de costos energéticos, calificándolas como ineficaces.

A su juicio, este tipo de medidas termina beneficiando principalmente a países exportadores de petróleo y gas, en lugar de aliviar de forma estructural la situación interna.