El escritor Francisco Ortega regresa a las librerías con Catrala, una novela que revisita la figura de Catalina de los Ríos y Lisperguer —conocida como la Quintrala— desde una perspectiva inédita: el horror gótico con raíces profundamente chilenas. En esta obra, Ortega plantea una premisa provocadora: ¿qué habría pasado si Bram Stoker, en lugar de inspirarse en Vlad III, hubiera conocido la historia de la Quintrala para crear Drácula? A partir de esa idea, el autor construye un relato que fusiona literatura clásica con historia y folclor nacional.

Una Quintrala convertida en mito oscuro La novela sitúa su origen en el Santiago posterior al terremoto de 1647, donde un evento sobrenatural transforma a Catalina de los Ríos y Lisperguer en una criatura vampírica. La historia se proyecta luego hasta 1917, cuando una joven abogada argentina llega a Chile y se ve envuelta en una serie de hechos inexplicables ligados al valle del Piguchén, en la zona de Putaendo. Este escenario real, cargado de relatos populares, es reinterpretado por Ortega como una especie de “Transilvania chilena”, donde convergen mitos locales como el Piguchén —una criatura descrita como un murciélago gigante con rasgos humanos— y elementos propios del horror clásico.

Catrala no solo dialoga con Drácula, sino también con Frankenstein, incorporando referencias que vinculan la criatura de la tradición europea con figuras del imaginario chilote como el Imbunche. A lo largo de sus páginas, la novela construye una atmósfera inquietante sin recurrir a los escenarios tradicionales del género, apostando en cambio por paisajes reconocibles: haciendas, cordillera, ruinas coloniales y creencias populares. Un nuevo giro en la obra de Ortega Con esta publicación, Ortega —autor de títulos como Logia y diversas sagas de ficción histórica y fantástica— continúa explorando la relación entre historia, mito y cultura popular, consolidando su estilo dentro del panorama literario nacional.

Catrala se presenta así como una apuesta por el horror con identidad propia, donde los fantasmas no vienen de Europa, sino que emergen desde la historia y las leyendas de Chile.