“Hay distintas maneras de medirlo. Hay valores contables, en mi caso, que tengo sociedades; hay valores de mercado, y hay valores de corte histórico. Hay distintas maneras de valorar una misma cosa.

La contabilidad, cuánto me costaron y cuánto valen en el mercado. Entonces, cuando uno aplica las reglas de la declaración de intereses, llevo como US$ 85 millones”. Eso detalla el canciller Francisco Pérez Mackenna (68) acerca de su declaración de patrimonio e intereses, obligación legal que las nuevas autoridades tenían plazo para cumplir hasta antenoche.

Fue un trámite complejo: dejó atrás sus 28 años como gerente general de Quiñenco, holding industrial del grupo Luksic. Le tomó cerca de un mes, asesorado por el abogado Alexander Letonja. El ingeniero comercial de la Universidad Católica decidió no hacer un fideicomiso ciego.

- ¿Por qué? - Porque el grueso de mis fondos, el 70% de mis activos, están en el extranjero. Para evitar conflictos de interés, que los pude haber tenido dado mi cargo anterior, decidí invertir básicamente mis recursos en el extranjero en fondos globales, desde hace muchos años, y así nunca he tenido un problema de ninguna especie.

Entonces, esa inversión queda fuera de la declaración. Las que estaban afectadas al fideicomiso ciego, eran acciones de oferta pública en Chile, las vendí. - ¿Cuándo las vendió?

- Las vendí a partir del momento en que pude, cuando dejé de estar restringido por información referente a los estados financieros del 2025, porque era director de esas empresas. Cuando acepté la Cancillería, tuve que esperar a que se publicaran los estados financieros y las vendí inmediatamente después. - ¿Y esos dineros dónde están?

- Están en depósitos a plazo o en la AFP. - ¿Por qué en la AFP? - Porque es la mejor manera de garantizar que no haya ningún conflicto de interés, porque son fondos para todos los chilenos administrados de forma independiente, donde nadie tiene ninguna influencia, están completamente diversificados y no tienen ningún conflicto de ninguna especie.

- Sobre las inversiones que están afuera, ahora que es canciller, ¿no hay un conflicto? - No. Están en fondos.

¿Qué influencia puedo tener yo en fondos globales? En el piso 15 del edificio del Ministerio de Relaciones Exteriores, este histórico exejecutivo cuenta que su primer mes en el cargo le ha resultado “entretenido”. Dice que “lo que no tiene el sector privado es esta exposición a los medios.

Como me decía mi hermano (Rodrigo, exministro de Vivienda y Urbanismo en Piñera I), al ser ministro, hay que hacer las cosas y hay que recordarle a la gente que las hiciste”. Confiesa que “lo más difícil es que uno tiene que postergar cosas que son importantes. Hemos tenido un mes muy intenso y obviamente el tiempo para la familia se resiente”.

- ¿Es más demandante ser canciller que trabajar en Quiñenco? - Si tomamos como muestra este primer mes en cuanto a tiempos y 24/7, sí. A lo mejor en mi primer mes hace 40 años me pasó algo parecido.

Cuando uno está recién partiendo todo es nuevo: hay que estudiar, hay que aprender, hay que conversar. Además, uno tiene que construir las redes, relaciones con otros cancilleres, con los embajadores. Eso ha sido muy intenso al principio.

- ¿Ve potenciales conflictos de interés, dado que estuvo 30 años trabajando con los Luksic? Es súper cercano, exdirector de varias empresas, con muchas redes internacionales, con negocios que tienen presencia en muchos países... - Creo que no, porque una vez que fui nominado -mucho antes del juramento, el mismo día- renuncié a todos mis cargos.

No sólo de Quiñenco; también hasta de las fundaciones y centros de estudio en los que era consejero miembro. Fueron más de 20 directorios y siete sociedades sin fines de lucro. Me salí de todo.

Lo dejé todo botado. - Un caso es Twin Metals, el proyecto minero que tienen los Luksic en Minnesota, que es súper importante para Antofagasta Minerals. Usted fue parte de ese grupo.

¿Se cruza con su rol de canciller? - Nunca tuve nada que ver con la parte minera del Grupo Luksic. Yo trabajaba en la parte industrial y financiera y están completamente separadas; ni siquiera sé del proyecto.

Conozco el nombre, pero nunca he estado metido en eso. - Ha sido un proyecto súper político. - Lo sé, pero nunca he tenido nada que ver con el proyecto ni con Antofagasta Minerals.

- Siente que no hay conflicto de interés. - No es que sienta. Dejé todos mis conflictos de interés el día que renuncié a todos mis cargos.

- ¿Le costó tomar la decisión de ser canciller? - No, porque me entusiasmó la idea de ayudar al país, devolver lo que he recibido. Hacer una cosa distinta después de 40 años.

Fue una decisión que es “dura” en cuanto a todo lo que uno deja, pero muy gratificante por todo lo que uno recibe. - La Tercera publicó una nota sobre el coto de caza que tiene en Puerto Octay. ¿Es un hobby que practica?

- No, es una actividad económica destinada a un campo, que para lo que mejor sirve es para eso. En todo caso, no es mío. - ¿Qué animales hay ahí, qué se caza?

- Básicamente hay ciervo rojo. Se caza poco: no hay tiempo para ir y es difícil hacerlo. Pero efectivamente, lleva varios años en desarrollo.

Todavía no ha llegado el momento de que lo explote comercialmente. Argentina: “Los temas de límites no fueron tratados” - Acompañó al Presidente en su primera visita a Argentina. ¿Ha habido avances respecto de la fuga de Galvarino Apablaza?

- Desde el punto de vista de los procesos se logró que esa persona quedara a disposición de la justicia y poder ser extraditado. Siempre existe la posibilidad de fuga, y el gobierno argentino ha hecho todo lo posible por encontrarlo. Hasta ahora no ha sido posible.

- ¿Se conversó antes que era posible una fuga? - Es más complejo que eso. Las personas tienen derechos, y hasta que no termine un proceso uno no puede hacer ciertas cosas, porque violan los derechos de las personas.

-¿No se pudo haber evitado? - ¿Uno podría haber estado 24/7 vigilando a una persona? No.

Hay ciertos derechos que no se pueden conculcar y las personas son libres hasta que por un dictamen de un tribunal pierden ese derecho. Hemos tenido total colaboración del gobierno argentino, han hecho todo lo que han podido respecto del proceso, hay hasta una recompensa por dar con el paradero del señor Apablaza, hoy un fugitivo de la justicia. Estamos muy agradecidos de lo que ha hecho Argentina.

- Argentina reclamó en 2009 ante la ONU la extensión de su plataforma continental; ha invocado el Tratado de Paz y Amistad de 1984; hay un decreto que no ha derogado respecto al Estrecho de Magallanes. ¿Por qué no se calibró ese cambio de escenario antes de firmar el comunicado conjunto que respalda sus “legítimos derechos de soberanía” sobre los “espacios marítimos circundantes” de las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur? - Es mi vocación personal hacer siempre todo lo que esté a mi alcance y de la Cancillería para defender los intereses de Chile y sus límites en esta materia.

Estamos abocados 100% a eso. Esa declaración incorporó un párrafo que tiene que ver con la soberanía de la República Argentina sobre las Islas Malvinas. Ese párrafo, con las mismas palabras, se ha repetido por todos los Presidentes de Chile desde 1992, en una declaración que firmaron el Presidente Patricio Aylwin y el Presidente Menem.

Entonces, es erróneo sostener que fue un error incluir un párrafo que todos los Presidentes de Chile han repetido una y otra vez. Eso no tiene nada que ver con los derechos de Chile sobre su mar territorial, sobre la protección de la plataforma continental o sobre la Antártica. Tiene que ver con reconocer -esto también lo hemos hecho en foros internacionales, en la ONU- que es política de Estado, desde 1992, que Argentina tiene derechos sobre las Islas Malvinas y sus aguas circundantes.

- ¿Con todas las acciones argentinas desde 2009, no se sopesó que quizás ya no era suficiente replicar el mismo texto? - Es una declaración conjunta firmada por los dos países sobre cosas en que estamos de acuerdo. Ese es el sentido.

En el viaje nos recibieron con mucho cariño, hablamos de muchos temas que tienen que ver con el futuro de Chile y con los tres pilares de crecimiento, que tiene que ver con integración de ambos países, confianza y seguridad. Nos abocamos fundamentalmente a eso. Hay otros canales diplomáticos en la Cancillería que tocan esos temas, pero son instancias distintas y separadas.

- ¿Trataron con Argentina el asunto Campo de Hielo Sur? - No. Los temas de límites no fueron tratados en esta oportunidad.

“Con el canciller boliviano vamos a recorrer la frontera” “Ese es un cuadro bordado que me trajo la embajadora de la India. Quiero mirarlo todos los días”, cuenta apuntando a una pieza que ilustra un pavo real que está en la entrada de su despacho y de cara a su escritorio. Y ahí se entusiasma especialmente, no sólo por las negociaciones con dicho país para cerrar un Acuerdo de Asociación Económica Integral (CEPA), que espera abrochar este año.

- ¿Por qué lo mira todos los días? - Para recordarme lo importante que puede ser que Chile incorpore un tercer gran actor de la economía mundial, que está creciendo a una tasa muy importante y que tiene elementos que nos pueden ser útiles para construir un hub de capital humano acá. El tema del capital humano y la tecnología le apasionan: “¿Por qué no pensar en construir acá campus como los de Seattle o en Palo Alto?

Puede ser un sueño que va a costar, pero vale la pena tratar. Cuando se nos acabe el cobre, la posta serán las personas. Llegó el momento de empezar a pensar en ellas, en el capital humano del futuro.

Tiene que ver con educación, con familia, con apoyo a las madres para que trabajen”. - Pero no tiene que ver con su cartera. - Indirectamente tiene que ver: si logramos dar impulso al crecimiento, habrá más financiamiento.

Podemos traer personas que ya están formadas para que vengan a trabajar con nosotros. Uno de los ejemplos es un hub de capital humano, para desde Chile servir a Latinoamérica y al resto del mundo con servicios. La astrofísica, por ejemplo.

Me di cuenta cuando Alfredo Moreno era canciller y me pidió que recibiera en mi casa a unos físicos que venían a hacer lobby a Chile para conseguir más tiempo en los observatorios. Recibí a Alfredo y algunos empresarios, hice una comida. Ahí me di cuenta de que una de nuestras industrias de clase mundial es la astrofísica: tenemos el 70% de la capacidad de observación en el mundo; hay una oportunidad.

Cuando vi que tenía que venir a la Cancillería, me acordé de que en los últimos 18 meses me he dedicado a machacar el capital humano, y empezamos a investigar: nos dimos cuenta de que tenemos un 10% de la capacidad de observación entregada -a cambio de ciertas ventajas tributarias a los observatorios-, pero ¿la aprovechamos lo suficiente? Podríamos traer a Chile la sabiduría que hay detrás de esta ciencia. Y ojalá que en unos 15, 20 años más haya un primer Premio Nobel de Física formado acá.

- Por su trayectoria, tiene contactos con las universidades. - Firmamos la semana pasada un acuerdo con la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN), que nos abre otra dimensión. Estoy pensando en sumar ese 70% de capacidad de observación y de investigación del universo con la posibilidad de hacer también investigación a través del CERN desde Chile.

Que los hijos de los científicos discutan esto en la sobremesa con sus amigos y se arme un ambiente que promueva el conocimiento. Para eso tenemos que tener buenas condiciones: es súper importante la seguridad. Y ahí viene el foco que ponemos a nuestros países vecinos.

Bolivia, por ejemplo. -¿Cómo avanzan esas conversaciones? - Hemos estado en varias reuniones con el canciller de Bolivia.

El miércoles 22 iremos a Arica, vamos a manejar a la frontera y ahí nos vamos a juntar con el canciller de Bolivia: recorreremos la frontera, seguiremos hacia La Paz por tierra y allá tendremos reuniones sobre política, de manejo de los problemas que tenemos y las oportunidades que se nos han presentado. Luego, a Santa Cruz, a una cosa más orientada a la parte económica, y regresaremos a Santiago. Visa del exministro Muñoz “es un tema de la soberanía de EEUU” Sobre capital humano y tecnología, recalca que uno de los “principales bolsones de oportunidad” es EEUU: “La primera prioridad es normalizar nuestras relaciones con EEUU, que estaban dañadas”.

- ¿Están totalmente normalizadas? - Son procesos. Uno termina de recorrer el camino cuando empieza a llegar la inversión extranjera, a aumentar el comercio internacional, a salir exportaciones de productos no tradicionales.

Lo tenemos que trabajar. - Circula el nombre de Andrés Ergas para la embajada en Washington. Llama la atención: no tiene trayectoria política, es un empresario con muchos negocios allá.

- Esa pregunta habría que hacérmela después de que aparezca nombrado el embajador de EEUU, no ahora. Puede que más adelante podamos hablar de eso. - ¿Puede que cambie el nombre?

- No sé. Tantas cosas pueden pasar. - ¿Conoce personalmente a Ergas?

- Sí pues, nos sentábamos al lado en el directorio del Banco de Chile. Pero lo conocí antes de eso. - Ergas fue director en el Banco de Chile, socio de Luksic ahí.

- Es accionista del Banco. Bueno, todos los que son accionistas del banco -también lo fui- son socios. - En ese caso, ¿habría un conflicto de interés?

Ergas tiene varios negocios en EEUU. - Creo que hay ciertas incompatibilidades, pero no quiero hablar del caso de Andrés Ergas porque -repito- no es más que un rumor del cual no me voy a hacer cargo hoy. - En genérico, ¿qué pasa con un embajador con muchos negocios en el país al cual va?

- La incompatibilidad es que tenga doble nacionalidad. Tener negocios en un país, me imagino que la persona tendría que -al igual que yo- dejar todas sus actividades de lado. - Ha trascendido que EEUU pide a Chile usar el mecanismo de screening para evaluar riesgo de inversiones, y que la Cancillería solamente estaría dispuesta a hacerlo en algunos casos.

¿Cuál es la posición oficial? - El screening a los inversores no es una cosa antojadiza y arbitraria. Uno tiene que tener reglas, fijarse cuáles son esos sectores que uno quiere proteger de forma especial y definir cuáles son los set de reglas.

En esto no hay que inventar la rueda, creo que son más de 30 países en la OCDE que tienen estas normas. Queremos ser un país confiable, y eso implica que algunas cosas vamos a tener que protegerlas. - ¿Cuál es la situación exacta del proyecto del cable chino?

¿Cuándo se resolverá? - Repito lo que sé: la información estaba muy dispersa y cuando llegue toda la necesaria, les voy a dar una opinión. Pero hoy me faltan antecedentes.

No puedo comprometer un plazo porque no lo tengo. No es sólo la Cancillería la que tiene que opinar: es un proyecto esencialmente de Telecomunicaciones. - ¿No fue un poco imprudente que el embajador de EEUU Brandon Judd dijera que “si el ministro (Juan Carlos) Muñoz demuestra que va a ser un buen socio, existe la posibilidad de que recupere su visa”?

- Esta es la Cancillería y yo soy el canciller. ¿Cómo voy a calificar de imprudente la acción de un país soberano que maneja sus visas? No podría juzgarlo de esa forma.

En su momento se explicó y uno puede compartir o no el juicio, pero al final es un tema de la soberanía de EEUU, no nuestra. - Pero a un chileno se le dejó sin visa. - Sí.

Pero no es el único chileno al que se le ha dejado sin visa. - ¿La Cancillería está haciendo algo para revertir la situación del exministro Muñoz? - No.

No estamos haciendo algo, y tampoco se nos ha pedido que hagamos algo. - ¿Hay algo que se pudiese hacer? ¿O solamente si el exministro Muñoz lo pide?

- Habría que hablar con el ministro Muñoz para contestar eso. No tengo información. - ¿Cuándo se va a despejar la embajada en China?

¿Ya tiene el nombre? - No voy a hablar de casos específicos. - Ha circulado Luis Schmidt, que ya ha sido dos veces embajador en China.

- Es sólo un rumor hasta que ocurra. Hay que esperar el agreement. - ¿En cuántos países ya decidió las embajadas, más allá de los nombres?

- En la mayoría de los países ya tenemos una idea. En los organismos multilaterales fue rápido. - ¿Está la posibilidad de fusionar embajadas a raíz del recorte de 3% que impulsa Hacienda?

- Siempre está la posibilidad. - ¿Algún cambio concreto que se vaya a anunciar? - No, todavía.

Pero lo estamos evaluando, efectivamente. Ahora, no necesariamente eso va a llevar a que se ahorre plata. Y todos los cambios cuestan plata.