El historiador del arte y curador Sebastián Vidal presentó su nuevo libro Fronteras visuales de la transición (Ediciones UAH), una investigación de más de diez años que propone releer los primeros años de la democracia en Chile desde el cruce entre arte, publicidad y cultura de medios. Vidal plantea que la transición estuvo marcado por tensiones, apropiaciones y críticas que los propios artistas canalizaron en sus obras. “Era muy difícil para los artistas acceder a dispositivos técnicos durante la dictadura, entonces generaron redes de apoyo vinculadas a agencias de publicidad o canales de televisión, que les permitían producir videoarte”, explica.

Esa relación no desapareció con el retorno a la democracia, sino que se transformó: “Muchos trabajaban de lunes a viernes en publicidad para sobrevivir, y el fin de semana desarrollaban sus proyectos artísticos”, señala. Uno de capítulos del libro está centrado en conexión entre esas prácticas y la Franja del No. “Siempre se ha pensado como una estrategia meramente publicitaria, pero tenía un pie muy bien puesto en el videoarte.

Muchas de las experimentaciones formales que se hicieron en ese campo se trasladaron directamente a la campaña”, sostiene. El libro también revisa episodios emblemáticos como el pabellón chileno en la Expo Sevilla de 1992, recordado por el traslado de un iceberg de 68 toneladas, analizado como un ejercicio de “branding nacional” en los primeros años de la transición. Otro caso abordado es el de la llamada Escuela de Santiago y la censura que enfrentó el artista Juan Dávila en democracia.