"Realmente estoy destrozado. Era un partido donde íbamos ganando con un hombre más, podíamos ganar tranquilamente y el partido ya lo estábamos manejando. La verdad que fue una jugada donde veo que él me tira un manotazo, quiero ganar la falta, cierro los ojos y me tapo la cara.
En ese momento no sabía si lo había tocado, si le había pegado", dijo. Y añadió: "En un momento pensé que la expulsión era para él por tirarme un manotazo, después se ve en la jugada que cuando me caigo lo toco. Estoy destrozado, nunca quise hacer eso.
Se los puedo jurar por lo que más amo en esta vida, que es mi hijo. Nunca fue mi intención tocarlo".