Sobre el avance del glaucoma y sus manifestaciones, expone que “las consecuencias son pérdida del campo visual periférico, dificultad para ver en ambientes con bajo contraste, problemas de adaptación a cambios de luz, y en etapas avanzadas visión en túnel y finalmente ceguera”. En cuanto a la población de mayor riesgo de sufrir esta patología visual menciona personas con la presión intraocular elevada, mayores de 40–60 años, antecedentes familiares de glaucoma, miopía o hipermetropía altas, diabetes, hipertensión arterial o alteraciones vasculares, uso prolongado de corticoides, y el origen étnico con mayor riesgo en afrodescendientes. Por ello, la especialista afirma que “a nivel mundial se proyecta un aumento significativo en la prevalencia del glaucoma en las próximas décadas, principalmente por la mayor esperanza de vida, el envejecimiento de la población, la mejor capacidad diagnóstica, y la mayor prevalencia de factores de riesgo como miopía y enfermedades crónicas”.
Reducir el impacto Los impactos sobre el bienestar y la calidad de vida de quienes padecen glaucoma y sus entornos son diversos, provocando serias dificultades para el desenvolvimiento diario y la autonomía. Y es que las deficiencias visuales interfieren o imposibilitan ámbitos básicos como reconocer objetos, leer, conducir o desplazarse con seguridad, la orientación espacial, elevando el riesgo de caídas y accidentes, limitando el desarrollo de actividades cotidianas y perdiendo la independencia. Hasta llegar a situaciones de discapacidad y dependencia del apoyo de familiares o cercanos.
Algo que también merma el bienestar emocional y mental. Aunque la ceguera y los impactos podrían evitarse: “el glaucoma no tiene cura, pero puede controlarse si se diagnostica a tiempo”, asegura la doctora Oportus. Para ello es un reto crucial sensibilizar sobre esta enfermedad, tanto para fortalecer la prevención de ciertos factores de riesgo como la pesquisa y su control, y más en una perspectiva de futuro en que los factores de riesgo y casos aumenten.
Control periódico para pesquisar Por su avance irreversible y repercusiones que impactan severamente en el bienestar integral y la calidad de vida, pero sobre por la posibilidad de controlar la enfermedad y evitar que llegue a la ceguera, es que la principal clave contra el silencioso e incurable glaucoma es relevar y concienciar en la población la importancia de ser responsables con el control preventivo de la salud visual. “La única forma de detectar a tiempo el glaucoma es mediante controles oftalmológicos, donde se evalúa la presión ocular y el estado del nervio óptico”, precisa Javier Poveda, tecnólogo médico y docente de la Facultad de Medicina UdeC. El énfasis es que la población mantenga chequeos visuales periódicos, especialmente a partir de los 40 años y/o cuando existen otros factores de riesgo, que permita pesquisar o sospechar anomalías y así iniciar las evaluaciones especializadas y tratamiento que permite el control.
Al respecto, explica que “el objetivo del tratamiento es disminuir la presión ocular para evitar que el daño avance, y esto puede lograrse mediante gotas oftalmológicas y tratamientos con láser o cirugía, dependiendo de cada caso”. Aunque la realidad que advierte es que un porcentaje importante de la población no se realiza controles visuales preventivos y se retrasa el diagnóstico, con muchos casos que consultan y llegan cuando el daño es notorio e imposible de revertir. Algo que atribuye tanto a lo silencioso del glaucoma como al bajo conocimiento popular sobre la enfermedad, y también a brechas o dificultades en el acceso a controles especializados.
De ahí que Poveda sostiene que “es fundamental fortalecer la educación en salud visual en la población y fomentar los controles preventivos, ya que detectar el glaucoma a tiempo puede evitar la pérdida irreversible de la visión”. El chequeo visual puede estar a cargo de oftalmólogos que son los que diagnostican, y también de tecnólogos médicos especializados en oftalmología que tienen la formación clínica para examinar y pesquisar la sospecha de glaucoma y derivar oportunamente al médico para la evaluación y confirmación diagnóstica de la enfermedad que permita iniciar el tratamiento adecuado.