“Si no se aborda de manera conjunta, el problema simplemente se traslada a espacios menos visibles”, advierte Pinto. Experiencia internacional y dudas sobre su eficacia El debate no es exclusivo de Chile. Países como Australia y algunas naciones europeas han impulsado regulaciones similares, aunque con resultados dispares y cuestionamientos sobre su efectividad.
Uno de los principales desafíos es la fiscalización. “¿Cómo se verifica la edad de los usuarios sin afectar su privacidad? ”, plantea la experta, apuntando a uno de los nudos críticos del proyecto.
Incluso a nivel internacional, especialistas advierten que estas restricciones pueden ser fácilmente eludidas por los propios usuarios, lo que pone en duda su impacto real. Búsqueda de apoyo político Pese a estas interrogantes, el Ejecutivo espera que la iniciativa logre respaldo transversal. Según la ministra Wulf, el proyecto se trabaja junto a parlamentarios y expertos para avanzar hacia un entorno digital más seguro, sin afectar libertades individuales.
Más allá de la discusión legislativa, el debate de fondo apunta a un equilibrio complejo: cómo proteger a niños y adolescentes sin desconocer que el mundo digital es hoy parte estructural de su vida cotidiana. En ese contexto, el éxito de la iniciativa no dependerá solo de la regulación, sino de su capacidad de articularse con educación digital, responsabilidad familiar y adaptación de las plataformas. El debate recién comienza, y uno de sus puntos clave será precisamente ese: cómo equilibrar protección, derechos y uso cotidiano de la tecnología en menores de edad.