"Chile es un país democrático, libre y donde no podemos permitir este tipo de agresiones. Debemos hacer frente a los intentos de funa y cancelación. La ministra Lincolao siempre ha sido dialogante, ha tenido buena disposición y ha escuchado a todos los actores de su cartera", enfatizó.
Repudio transversal en el mundo político Uno de los primeros en reaccionar al hecho fue el secretario general del Partido por la Democracia (PPD), José Toro Kemp, quien condenó la situación y apuntó que "las protestas son siempre legítimas, pero con respeto porque en democracia, las diferencias se resuelven conversando, no a gritos". En una línea similar, la excandidata presidencial y exalcaldesa de Providencia, Evelyn Matthei, publicó en redes sociales que "la violencia política no debe tener ningún espacio en nuestro país. El debate de ideas se defiende con argumentos, nunca con violencia".
"Rechazo categóricamente el ataque a la ministra Ximena Lincolao. A las medidas del Presidente Kast nos opondremos pacíficamente, no con agresiones", manifestó el senador Vlado Mirosevic (Liberales). El senador Fidel Espinoza (PS) también condenó el hecho y afirmó que "las diferencias en democracia son legítimas, pero jamás pueden expresarse con violencia.
El respeto y el diálogo deben ser siempre el camino". Por su parte, la diputada Francesca Muñoz (Social Cristiano) señaló en un tono similar que "lo ocurrido es inaceptable. En democracia no hay espacio para la violencia ni la cancelación".
"Nada justifica la violencia contra una autoridad y mucho menos en una universidad que es un espacio de diálogo, para confrontar ideas y no las actuaciones que hemos visto", dijo el diputado Daniel Manouchehri (PS). El senador Iván Flores (DC) calificó la agresión como "inaceptable y (que) debe ser condenada sin matices. La violencia nunca será el camino para abordar diferencias ni demandas legítimas.
La democracia se fortalece con diálogo, respeto y responsabilidad compartida. Cuidarla es tarea de todos". El respaldo también llegó desde Renovación Nacional, que manifestó: "Actos como este son completamente inaceptables y atentan contra los principios básicos de respeto y convivencia".
Desde el Partido Republicano apuntaron: "Nada justifica la violencia ni las agresiones, menos aún contra una autoridad en el ejercicio de sus funciones".