Uno de los más sensibles será la Unidad de Fomento (UF), que, tras el IPC de 1% informado por el INE, superará la barrera de los $40 mil a partir del 21 de abril, consolidando un escenario de mayores costos para miles de hogares. El dato, que se ubicó por sobre las expectativas -entre 0,7% y 0,9%-, marcó además el inicio del traspaso del alza en los combustibles a los precios internos. Y las perspectivas no son alentadoras: la Encuesta de Expectativas Económicas del Banco Central elevó con fuerza sus proyecciones, anticipando un IPC de 1,4% para abril, casi el triple de lo previsto hace un mes.
Este nuevo escenario no solo impacta variables macroeconómicas. La UF, ampliamente utilizada en contratos clave como arriendos, dividendos y servicios, actúa como un canal directo de transmisión de la inflación hacia el bolsillo de las personas. Arriendos: la UF gana terreno y tensiona los presupuestos En el mercado inmobiliario, el avance de la UF como mecanismo de indexación se ha consolidado en los segmentos de mayor valor.
Reinaldo Gleisner, vicepresidente de Colliers, explicó a Emol que "vemos que en propiedades cuyo arriendo supera las 25-30 UF (aprox. $900. 000 - $1.
100. 000), el pacto en UF es casi universal. Por debajo de ese monto, especialmente en departamentos de 1D/1B en el centro o zona sur, se prefiere pactar en Pesos + IPC (ajuste trimestral o semestral) para facilitar la gestión de pago del arrendatario".
La lógica detrás de esta preferencia responde, en gran medida, a la necesidad de los propietarios de resguardar sus ingresos frente a la inflación. "Por otra parte, las casas tienen una mayor penetración de la UF. Esto se debe a que suelen ser activos de mayor valor y están en manos de propietarios individuales que buscan cubrir directamente el dividendo de sus créditos hipotecarios (que están en UF)", añadió.
Incluso en los contratos pactados en pesos, el efecto inflacionario termina replicándose. "Aunque el contrato se pacte en pesos, la 'cláusula de resguardo' (reajuste por IPC) hace que, en la práctica, el comportamiento económico sea muy similar a la UF, con la diferencia de que la UF ajusta el valor diariamente y el IPC lo hace de forma diferida", sostiene Gleisner. A nivel territorial, las diferencias son marcadas.
En el sector oriente de Santiago, la UF domina ampliamente: Vitacura lidera con contratos en esta modalidad, seguida por Lo Barnechea y Las Condes. (Ver tabla 1) Modalidad de pago en departamentos y casas Departamentos Casas Comuna UF $ UF $ Vitacura / Lo Barnechea 90% 10% 95% 5% Las Condes 85% 15% 90% 10% Providencia 75% 25% 85% 15% Ñuñoa 65% 35% 70% 30% Santiago Centro 45% 55% – – San Miguel / Macul 40% 60% 50% 50% Estación Central 30% 70% – – Colina (Chicureo) – – 98% 2% Fuente: Colliers En contraste, Recoleta, Estación Central y La Cisterna son parte de la comunas que lideran el pago arriendos en pesos, reflejando una mayor sensibilidad al costo mensual por parte de los arrendatarios (Ver tabla 2) Arriendos de departamentos y casas por comuna según modalidad de pago (15 principales comunas) Comuna $ UF Vitacura2%98% Santiago96%4% San Miguel95%5% Recoleta100%- Quinta Normal98%2% Providencia19%81% La Reina45%55% Ñuñoa50%50% Maipu95%5% Estacion Central100%- Macul93%7% Lo Barnechea5%95% Las Condes11%89% La Florida93%7% La Cisterna100%- Fuente: PROurbe Gestión Inmobiliaria Y advirtió: "Habrá que ver cómo impacta el ajuste de la inflación en abril, especialmente en un contexto donde las decisiones de arriendo están cada vez más sensibles al costo de la vida". Gastos comunes: el efecto en cadena de los combustibles El impacto de la inflación -y, en particular, del alza en los combustibles- también comienza a filtrarse en los gastos comunes de edificios y condominios, otro ítem muchas veces indexado directa o indirectamente a la UF.
Datos de Edifito. com muestran que el encarecimiento energético está generando una cadena de aumentos en múltiples servicios: desde sistemas de calefacción y calderas hasta mantenciones, seguridad y aseo. "El alza de los combustibles tiene un impacto directo en la operación diaria de las comunidades, porque muchas de sus funciones dependen de este insumo.
Desde los grupos electrógenos hasta las calderas y sistemas de calefacción, todo requiere combustible para funcionar, por lo que cualquier variación en su precio termina reflejándose, inevitablemente, en los gastos comunes", explicó Guillermo Márquez, gerente de tecnología de Edifito. El fenómeno va más allá del consumo directo. "Si el alza de los combustibles incide en el IPC, eso también empuja el aumento de remuneraciones, leyes sociales y servicios externos como guardias o conserjes, muchos de los cuales están indexados en UF".
A esto, profundizó, "se suman mantenciones, seguros de áreas comunes y proveedores de insumos básicos, como aseo o uniformes, que también ajustan sus precios. En la práctica, estamos frente a un efecto en cadena que impacta de manera transversal el presupuesto de las comunidades", agregó Márquez. Las estimaciones apuntan a que, con alzas cercanas al 20% en combustibles, el impacto directo podría elevar los gastos comunes entre 1% y 1,5%, cifra que podría acercarse al 3% al incorporar otros costos asociados.