Carozzi publicó su memoria del ejercicio 2025 y, como acostumbra todos los años, su presidente, Gonzalo Bofill, realizó un análisis político del momento país en la carta que dirige a sus accionistas. "Estimados accionistas, Chile tiene dos grandes desafíos que, lamentablemente, no ha logrado resolver: retomar la senda del crecimiento económico y abordar la crisis de seguridad que afecta a la ciudadanía. De su resolución depende, en gran medida, el rumbo del país.
Por eso es determinante dar pasos concretos, hacer realidad los cambios y recuperar la capacidad de gestión perdida en el último tiempo", inició su recuento. Las cifras son "elocuentes", sostuvo Bofill. Crecimiento promedio menor al 2% anual, más de un punto por debajo del promedio mundial y un déficit estructural que supera en más de tres veces el límite fijado por las autoridades.
"Ese estancamiento ha debilitado la capacidad de generar oportunidades y ha erosionado la confianza en el futuro. El bajo crecimiento ha estado acompañado de un progresivo deterioro de las cuentas fiscales, mientras la deuda pública ha seguido aumentando y hoy se encuentra muy cerca del umbral fijado por el Consejo Fiscal Autónomo", criticó. El empresario afirmó que "el supuesto conflicto entre desarrollo económico y protección del patrimonio ambiental y cultural es un falso dilema".
Según su visión, el país puede crecer de manera sostenible, pero necesita "reglas claras y plazos ciertos", con un Estado que facilite la inversión y el emprendimiento. Reformas laborales y violencia Todo lo anterior, señaló, se refleja en el mercado laboral, dado que en el país uno de cada cuatro trabajadores es informar. "Las recientes reformas laborales, si bien responden a preocupaciones legítimas, han tenido efectos nocivos sobre el mercado del trabajo y son las pequeñas y medianas empresas, más que las grandes, las que resienten estas políticas", lanzó.
En esa línea, planteó que recuperar la responsabilidad fiscal es indispensable para generar empleo formal y oportunidades. Con todo, destacó que la seguridad sigue siendo la principal preocupación de los chilenos. Aunque admitió que "es justo reconocer que, a diferencia de años anteriores, las fuerzas de orden y seguridad cuentan con un respaldo social y político más amplio", alertó que la penetración del crimen organizado mantiene un ritmo preocupante, afectando la vida de comunidades completas y amenazando incluso a las autoridades.
A eso, agregó, "se suman graves episodios de agresiones en recintos educacionales y la reaparición de la violencia política en espacios por definición destinados a la deliberación y al diálogo. No basta con condenar la violencia; es necesario actuar, restituir el orden y reafirmar el principio de autoridad. La violencia no puede tener cabida en una democracia".
El rol de las empresas Cerrando su análisis, proyectó que el país necesita liderazgos a la altura, tanto el mundo público como en el privado, "capaces de reconstruir confianzas y acuerdos perdurables, incluso en un escenario de polarización". Y se dirigió a su sector: "La Encuesta CEP muestra que un 23% de las personas confía en las empresas. Es una recuperación sobre lo alcanzado en 2019, pero la distancia con los niveles de décadas anteriores es significativa.
Esto plantea un desafío ineludible para el sector privado". Así, planteó que no basta con generar valor económico, sino que también hay que comunicarlo y asumir un rol más activo en la discusión pública: "No hay mayor error ni mayor soberbia que pensar que el desempeño de las empresas puede desvincularse del destino del país. Cuando a Chile le va bien, a todos nos va bien".
Todo esto, continuó, implica conducir y promover culturas laborales "que pongan en el centro a las personas" y ser categóricos en condenar malas prácticas inaceptables que terminan dañando la confianza, "haciendo pagar a justos por pecadores". Y finalizó: "Basta de decir y escribir tanto. Sin liderazgos que encaucen al país por una senda de crecimiento, seguridad y credibilidad, nuestra reputación se verá erosionada.
Y con ello, el resto de las políticas públicas pierde sustento.