Los participantes ahora tienen prohibido contestar, hacer caso e incluso referirse a los gritos que vengan desde afuera de los muros de la casa, ya sea de fanáticos o haters de los competidores. Esto viene producto de las quejas de los vecinos del sector, con la finalidad de no fomentar esta práctica del público, ya que la casa está situada en un área residencial de Buenos Aires, a unos minutos de las instalaciones del canal argentino Telefe. El castigo fue impuesto luego de que algunos participantes se refirieran a unos gritos que vinieron desde el exterior, lo que desató la furia de Gran Hermano y significó un duro castigo para los participantes.

Desde ahora, tienen rotundamente prohibido el uso de las instalaciones correspondiente al gimnasio y las piscinas de la casa, además, se les redujo el presupuesto semanal en un 50% y por último, solo tendrán una hora de agua caliente al día, por lo que quienes no alcancen deberán ducharse con agua fría.