"El acuerdo fue celebrado con el objeto de asegurar la continuidad operacional de Cemin, sostener las inversiones indispensables para mantener su nivel de producción y resguardar la estabilidad de sus relaciones comerciales y, fundamentalmente, mantener la fuente de empleo de más de 600 trabajadores, en su mayoría vecinos de la comuna de Catemu y sus alrededores", detalla el documento. Desde el grupo Rassmuss agregaron que “actualmente Cemin opera con normalidad, cuenta con un plan y estrategia de producción para cerrar este capítulo. Desde enero ya exhibe un aumento de producción y resultados positivos”.

Asimismo, agregaron que las garantías del grupo minero dispuestas en este acuerdo, cubren la totalidad de sus obligaciones. El impacto también tuvo consecuencias para el resto de las sociedades de la familia, las cuales acumulaban acreencias contra Cemin-Pullalli por $32. 021 millones y fueron castigadas con una cláusula de "subordinación": no podrán cobrar hasta que Santander y Glencore estén totalmente pagados.

Entre las principales afectadas figura la Fundación de Beneficencia Pública Familia Rassmuss, que prestó más de $12. 040 millones a la minera. El por qué de la crisis Las causas del deterioro quedan explicitadas en el propio acuerdo con los acreedores: "La suscripción del acuerdo se inserta en un contexto de dificultades operacionales y financieras derivadas, entre otros factores, de cambios mineralógicos relevantes en sus yacimientos, aumento de costos, exigencias regulatorias crecientes y subutilización de su capacidad instalada, lo cual afectó su liquidez y capacidad de cumplimiento oportuno", señala el documento legal.

La crisis no fue un tropiezo repentino de 2025. Al mirar el balance general incluido en el acuerdo, la historia luce así: deudas totales por $117. 559 millones, pérdidas acumuladas de arrastre por $88.

553 millones, y un resultado negativo de $1. 663 millones solo en 2025.