El portavoz hutí afirmó que el grupo continuará sus ataques "en los próximos días" hasta que Israel detenga sus operaciones militares, las cuales calificó de "crímenes contra el pueblo y los países de la nación". Presentó los ataques como una respuesta basada en lo que denominó "deberes religiosos, morales y humanitarios" de su grupo, que controla gran parte del noroeste de Yemen, incluida la capital, Saná. Estas acciones reafirman el creciente temor a una guerra regional más extensa, con múltiples grupos respaldados por Irán, entre ellos Hezbollah y milicias iraquíes, participando en hostilidades contra Israel y las fuerzas estadounidenses.