"Una micro oruga nos chocó, yo venía de copiloto, mi mamá venía manejando y el impacto pegó de lleno en mi puerta. La hernia que había estado dormida se abrió de golpe. El disco empezó a presionar la raíz del nervio", detalló la experiodista quien debió recibir inyecciones de anestésicos y corticoides.
"Ha sido devastador y no es algo que pasó, todavía estamos en esto, pasando una condición superangustiosa, porque no tenemos certeza de cuánto tiempo va a funcionar. Cuando me operaron en agosto, a mi esposo lo despidieron porque alguien tenía que hacerse cargo: son tres niños, una esposa que no podía mover el cuello ni las piernas, tomando opioides; todavía los tomo. Llevamos ocho meses sin ingreso, una realidad incierta que tratamos de que los niños no perciban", dijo.
Actualmente, está "mejor que hace tres meses" y continúa con reposo relativo hasta el 31 de marzo para comenzar fisioterapia el próximo 1 de abril. "Pero emocionalmente es muy duro, con tantas licencias el Compin inició el proceso de evaluación de salud irrecuperable. Escuchar esa palabra, invalidez, con 41 años, fue como un cuchillo en el estómago", lamentó la notera.