La falta de avances concretos en obras comprometidas para la población Juan Pablo II volvió a instalar el debate sobre la ejecución del programa “Quiero Mi Barrio”, generando cuestionamientos tanto desde el Concejo Municipal como desde la propia comunidad organizada, que acusa años de espera sin respuestas claras. La situación fue expuesta en la sesión número 49 del Concejo Municipal por el concejal José Becerra, quien planteó que existe un problema sostenido en la ejecución de este programa, financiado por el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu), pero implementado a nivel local con apoyo de distintas instituciones públicas. En ese contexto, recordó que el barrio Juan Pablo II fue adjudicado en el proceso concursal iniciado en 2019 y que comenzó su ejecución en 2020, sin que hasta ahora se concreten las principales obras comprometidas.
“Estamos en 2026 y no se ha ejecutado ningún tipo de obra en particular que fue la que eligieron los vecinos”, afirmó el edil, quien advirtió que los plazos originales del programa -que contemplan un máximo de tres años- se han extendido ampliamente. A su juicio, esto refleja una problemática mayor que no solo afecta a este barrio, sino también a otros sectores de la comuna. Becerra mencionó casos como Camilo Henríquez, cuya ejecución se extendió por cinco años; Loteo del Mar, aún con obras pendientes tras su adjudicación en 2023; y el barrio Fitz Roy, donde todavía no se inician intervenciones.
A esto se suman nuevos ingresos al programa, como las poblaciones Pedro Aguirre Cerda y Nelda Panicucci, lo que -según indicó- tensiona aún más la capacidad de respuesta. “Seguimos aprobando barrios, pero los recursos no están llegando o no se están ejecutando en las fechas que corresponden”, sostuvo. En esa línea, calificó como “insólito” que los proyectos se prolonguen indefinidamente, incluso obligando a mantener equipos profesionales por más tiempo del previsto.
“No puede ser que pasen una gran cantidad de años y no se ejecuten lo que está aprobado”, agregó. Asimismo, el concejal planteó la necesidad de oficiar a las autoridades del Minvu para obtener claridad sobre el estado de los convenios y los plazos reales de ejecución. “No pueden esperar los barrios siete años para que le mejoren una sede social que está aprobada”, enfatizó.
Dirigencia vecinal aclara avances, pero insiste en urgencia por obras estructurales pendientes Desde la dirigencia del sector, la presidenta del Consejo Vecinal de Desarrollo del barrio Juan Pablo II, Jessica Paredes Nahuelhuen, realizó una importante precisión respecto a lo planteado en la sesión. Según explicó, una de las obras comprometidas -la denominada “obra de confianza”- sí fue ejecutada. “Esa obra de confianza sí está realizada, y fue por un monto de 38 millones 804 mil 710 pesos, correspondiente al mejoramiento de seguridad vial en avenida Cardenal Samoré frente al jardín infantil Akar”, indicó.
No obstante, aclaró que el principal problema radica en el retraso de las obras estructurales incluidas en el Plan de Gestión de Obras, donde se concentran las inversiones más significativas para el barrio. En este ámbito, detalló que existen dos proyectos clave: el mejoramiento de circulaciones, con una inversión cercana a los 95 millones de pesos, y el mejoramiento de la sede comunitaria, que supera los 552 millones de pesos. “Para nosotros el proyecto más urgente es el de la sede comunitaria, porque es nuestro único espacio de reunión y punto de encuentro para toda la comunidad”, señaló, subrayando la falta de áreas verdes y otros espacios públicos en el sector.
Paredes también relató que durante 2025 se les informó que la licitación de estas obras se realizaría antes de finalizar el año. Sin embargo, en una reunión posterior se les comunicó que el proceso no se llevaría a cabo, debido a la reasignación de recursos a otras problemáticas a nivel nacional, situación que -según indicó- afectó a 13 barrios en todo el país. “Lo que estamos solicitando como directiva es algo muy claro: tener fechas concretas de cuándo se van a ejecutar estas obras”, afirmó, agregando que actualmente han retomado gestiones con representantes del Minvu para obtener definiciones.
En ese contexto, esperan concretar una reunión con autoridades regionales durante las próximas semanas. Además, señaló que como organización han solicitado que, en caso de una eventual visita del ministro a la ciudad, este pueda reunirse directamente con los vecinos para explicar las razones del retraso, considerando que el programa debía haber finalizado en 2024. Pese a este escenario, la dirigenta destacó que el componente social del programa se ha desarrollado con normalidad, siendo el ámbito de infraestructura el principal foco de preocupación.
“Lo único que esperamos como comunidad es tener claridad y que estas obras tan necesarias se hagan realidad lo antes posible”, expresó. daño a la fe pública En tanto, el concejal Jonathan Cárcamo reforzó las críticas, poniendo el foco en la necesidad de dar cumplimiento efectivo a los compromisos adquiridos con la ciudadanía. “La fe pública se construye cumpliendo promesas, no postergándolas”, sostuvo.
El edil reconoció la ejecución de la obra en avenida Cardenal Samoré, pero advirtió que no es suficiente frente a la magnitud de lo pendiente. “El barrio Juan Pablo II lleva esperando desde 2019 por su sede comunitaria. Hablamos de una inversión de más de 550 millones de pesos que hoy está en el aire”, afirmó.
Asimismo, cuestionó la continuidad de nuevos anuncios sin resolver las deudas acumuladas. “No se puede seguir avanzando en nuevos anuncios para la ciudad si no somos capaces de cerrar las deudas que arrastramos hace años”, señaló, agregando que los vecinos no quieren más explicaciones sobre reasignaciones presupuestarias, sino certezas concretas. Actualmente, se espera que en los próximos días se desarrollen reuniones entre el equipo del Minvu, el municipio y el Concejo Municipal, instancia en la que se abordará la situación de los distintos barrios que forman parte del programa “Quiero Mi Barrio”, incluyendo el caso de Juan Pablo II.
Mientras tanto, los vecinos siguen a la espera de plazos claros que permitan concretar las obras comprometidas.