Según explican en la oposición, Chile enfrenta una situación de “estrés fiscal” prolongada, con un nivel de deuda bruta muy cerca del umbral prudente y fondos soberanos en niveles mínimos. El ministro Quiroz ha buscado matizar los temores sobre la caída en la recaudación, señalando que la solución de largo plazo no es más impuestos, sino volver a crecer por sobre el 2%. En instancias parlamentarias, ha mencionado estudios de la Comisión Marfán que sugieren que el impacto en la recaudación de una eventual rebaja tributaria podría ser neutral en el largo plazo, si se considera el impulso económico generado.
Exautoridades, como el exministro de Hacienda Ignacio Briones, han señalado que cada punto de rebaja podría impactar negativamente los ingresos fiscales en un 0,15% del PIB en el corto plazo, advirtiendo que el efecto neto tras el crecimiento esperado solo amortigua la caída a un -0,1% del PIB, lo que exige medidas de compensación fiscal inmediatas. Frente a las críticas de la oposición que ven en esto un beneficio para las “grandes fortunas”, Hacienda responde con un plan integral que incluye la reintegración total del sistema tributario para eliminar la doble tributación y la restauración de la Invariabilidad Tributaria (DL 600) para grandes proyectos. La estrategia será presentada en un solo proyecto de ley de urgencia durante la primera semana de abril, buscando un impacto reactivador inmediato.
Plan B: la gradualidad para la rebaja de impuestos También el Ejecutivo está evaluando una nueva fórmula que introduce un ritmo más gradual en la rebaja del impuesto a las empresas, con el objetivo de suavizar su impacto inicial en la recaudación fiscal. Según las proyecciones que maneja el Ministerio de Hacienda, en la Operación Renta de 2027 la tasa de impuestos se reduciría en medio punto porcentual, mientras que en 2028 la disminución sería de un punto y medio. Esta estrategia busca mitigar las preocupaciones sobre la pérdida de ingresos fiscales en los primeros años y, al mismo tiempo, responder a las críticas políticas que han surgido en torno a la medida y al argumento de que “esta rebaja impositiva favorece principalmente a los sectores de mayores ingresos”, y que no se considera nada para los impuestos de segunda categoría.
Además, la propuesta permitiría disminuir la presión para aplicar recortes fiscales estimados en aproximadamente US$ 4. 000 millones, como se había planteado en un principio. Anteriormente, el titular de Hacienda, Jorge Quiroz, había indicado que el Gobierno presentaría una reforma tributaria enfocada en reducir los impuestos a la inversión, la cual se prevé que sea enviada al Congreso en la primera semana de abril.
Quiroz subrayó que la rebaja se implementará de manera progresiva para fortalecer la credibilidad del proceso. “Queremos restablecer el Estado de derecho en materia tributaria para estimular la inversión. La reducción se llevará a cabo paulatinamente, ya que no puede ser un cambio abrupto.
Sin embargo, si el sector privado nos confía, seguirá invirtiendo”, declaró. El ministro añadió que el propósito es avanzar hacia un sistema tributario que genere mayor confianza entre los inversionistas. “Chile cuenta con tasas impositivas claramente definidas, pero a menudo existe incertidumbre en la aplicación de las normas.
Esto desincentiva la inversión. Nuestro objetivo es recuperar la confianza y el respeto por el marco legal para que los proyectos de inversión retornen al país”, concluyó.