La familia controladora de Samsung Group cerró el capítulo tributario más voluminoso jamás registrado en Corea del Sur. Según informó The Korea Herald, los herederos del fallecido presidente Lee Kun-hee completaron el pago de 12 billones de wones —unos US$8 mil millones— en impuestos a la herencia, distribuidos en seis cuotas a lo largo de cinco años bajo un programa de pago diferido. De acuerdo con el mismo medio, el monto equivale aproximadamente a la mitad de toda la recaudación por este concepto obtenida por el gobierno coreano durante 2024, y figura entre los mayores pagos de impuesto a la herencia de los que se tenga registro a nivel global.
El pago se gatilló tras la muerte de Lee Kun-hee en octubre de 2020, quien dejó un patrimonio estimado en 26 billones de wones (unos US$17. 700 millones), compuesto por acciones de filiales clave del grupo, bienes raíces y una de las colecciones de arte privadas más relevantes del mundo. La carga fue asumida por cuatro herederos: el actual presidente de Samsung Electronics, Lee Jae-yong; su madre Hong Ra-hee; y sus hermanas Lee Boo-jin (Hotel Shilla) y Lee Seo-hyun (Samsung C&T).
Al momento de presentar la declaración tributaria, los herederos sostuvieron que pagar impuestos era "una obligación natural de los ciudadanos". En paralelo, donaron al Estado coreano más de 23. 000 obras de arte de la colección personal de Lee Kun-hee —valoradas en hasta 10 billones de wones— y comprometieron US$475 millones para construir un hospital de enfermedades infecciosas en Seúl.
Según el Bloomberg Billionaires Index, el patrimonio combinado de la familia se ubicaba en torno a US$45. 500 millones a marzo de este año, más que duplicando los US$20. 100 millones de doce meses antes, impulsado por la demanda global de chips de memoria para inteligencia artificial.