A simple vista, la conclusión de la temporada de resultados de las grandes tecnológicas es que Alphabet fue la gran ganadora y Meta la más castigada. Este jueves, en la primera sesión tras los reportes, las acciones de Alphabet, matriz de Google, llegaron a subir hasta 10%. Las de Meta, por el contrario, cayeron más de 7%.
La divergencia en el comportamiento de ambas acciones reveló la que es una de las grandes lecciones o mensajes que dejaron los reportes: el mercado está premiando a las empresas que traducen sus inversiones en crecimiento. Ya no basta con anunciar planes de inversión agresivos en aumentar capacidad de cómputo. Los inversionistas quieren ver que dichas inversiones se traducen en utilidades.
Alphabet planea US$ 190. 000 millones de inversiones en IA este año. Pero su reporte reveló que su servicio de IA en la nube, Google Claude, creció un 63% en el último trimestre, con un backlog de pedidos cercano a US$ 460.
000 millones, casi el doble del trimestre previo. La implementación de su modelo IA incluso le llevó a un crecimiento de su negocio de búsqueda, Google Search, que se proyectó en su momento como la principal víctima de modelos como ChatGPT y Claude. Si bien Meta tuvo un crecimiento de 33% en sus ingresos, la caída en la acción revela que hay dudas de cómo va a rentabilizar los US$ 195.
000 millones que planea invertir este año en infraestructura de IA. La cifra es más que el doble de lo invertido en 2025. El segundo mensaje que recibió el mercado es que la demanda está superando la capacidad de las grandes empresas de IA.
Azure, el negocio en la nube de Microsoft, creció 40% y su negocio de servicios de IA tuvo un alza de 123% interanual, pero la compañía reconoció que sigue limitada por capacidad. Sus obligaciones de cumplimiento pendientes (RPO) —servicios comerciales en la nube contratados aún no prestados— se duplicaron hasta alcanzar los US$ 627. 000 millones.
Microsoft ya ha vendido más capacidad de IA de la que puede ofrecer en la actualidad. No es la única empresa. “El desequilibrio (entre la demanda y capacidad) ya es visible en los plazos de implementación… Nuestro análisis muestra que la demanda está superando la capacidad disponible en una proporción de casi tres a uno en las principales regiones”, afirma Steven Dickens, presidente y analista de HyperFrame Research, especialista en centros de datos.
Según Dickens, los plazos de entrega han pasado de seis a 18 meses, ante la escasez de sistemas de suministro de energía y refrigeración líquida. Es decir, la revolución de la IA se está enfrentando a varios cuellos de botella, no solo en semiconductores. El CEO de Meta, Mark Zuckerberg, advirtió que la empresa está enfrentando un aumento de precios en varios componentes, especialmente dispositivos de memoria.
La coreana Samsung Electronics reportó utilidades trimestrales por más de US$ 30. 000 millones, casi igualando su récord anual histórico gracias a la creciente demanda por sus diversos modelos de tarjetas de memoria. Sus acciones acumulan un alza de 72% en lo que va del año.
FactSet proyecta que la firma coreana se convertirá en 2026 en la segunda empresa más rentable del mundo, con utilidades por US$ 155. 600 millones, solo superada por Nvidia y desplazando a Alphabet, Microsoft y Apple. Hace un año, Samsung no figuraba en el top 10.
Hoy, FactSet proyecta que junto con SK Hynix y Micron, los tres fabricantes de memoria sumarán cerca de US$ 350. 000 millones en utilidades este año. Los precios de DRAM y NAND (tipos de memoria) subieron casi 100% en el primer trimestre, con márgenes operativos entre 60% y 80%.
El cuello de botella no se resolverá rápidamente. Estas firmas están construyendo nuevas fábricas para responder a la demanda, pero no entrarán en plena producción antes de 2027 o 2028. La estrechez de suministro lleva a otro cambio en la industria: una mayor competencia en las áreas más fáciles de replicar.
Alphabet anunció que comenzará a vender sus chips TPU a clientes externos; Meta profundizó su alianza con Broadcom para chips a medida; AWS, de Amazon, está apostando por el crecimiento Trainium, su familia de chips para IA. Esta tendencia hacia los chips diseñados a medida —donde Broadcom lleva la delantera, con pedidos pendientes por US$73. 000 millones— no desplaza a Nvidia, que sigue concentrando cerca del 90% de la demanda de aceleradores de IA.
Pero sí amenaza con quitarle parte del negocio. Tras los reportes de las grandes tecnológicas, las acciones de Nvidia cayeron 4,6% el jueves pasado; mientras AMD y Broadcom subieron 5% y 3%, respectivamente. Lejos de detenerse, las "siete magníficas" están acelerando sus planes.
En conjunto, seis del grupo (Nvidia reportará el 20 de mayo) suman planes de inversión por unos US$765. 000 millones para 2026. El cumplimiento de esos planes es clave para la economía estadounidense: el economista Peter Boockvar, jefe de inversiones de One Point BFG Wealth Partners, calcula que cerca de tres cuartas partes del crecimiento de 2% del PIB en el primer trimestre se explicó por la construcción de centros de datos.
La expansión también está redibujando el mapa bursátil de Asia. Taiwán superó a Canadá a fines de abril como la sexta bolsa más grande del mundo, con una capitalización de US$4,47 billones; TSMC, principal fundidora de semiconductores del planeta, representa cerca del 45% del índice local y alcanzó un valor de mercado de US$ 1,8 billones. Corea del Sur, donde se ubican Samsung y SK Hynix, superó al Reino Unido como la octava bolsa global, con US$4,04 billones; ambos fabricantes de memoria concentran más del 40% del KOSPI.
En Japón, firmas como Tokyo Electron, Advantest y Disco, principales proveedores de equipos y materiales de semiconductores, completan la red asiática sobre la que sostiene la construcción de la IA.