La irrupción de la IA es sin duda el tema del momento en el ámbito de la educación superior, que deja algunas preguntas como: ¿Qué significa enseñar y aprender realmente en la era de la IA? ¿Qué competencias nuevas y antiguas necesitamos reforzar y profundizar, y cuáles dejan de tener sentido en el contexto laboral actual? ¿Cómo reformulamos los procesos de formación e investigación para generar una transformación virtuosa en nuestros estudiantes y a nuestro país?

No estamos solos en estos desafíos. En el último mes, hemos tenido la oportunidad como UC de conocer en terreno la experiencia de instituciones de Estados Unidos y Escocia que están en la vanguardia de la integración de IA en la universidad, y de identificar tanto énfasis distintivos como elementos comunes que nos dan pistas de cómo acelerar el tranco en Chile. ¿Qué tienen en común universidades de Escocia y EEUU que lideran en educación e innovación con IA?

Mirando desde lejos, es fácil atribuir los avances simplemente a una mayor disponibilidad de financiamiento, pero nuestro paso por Florida y Escocia nos mostró otros elementos clave que nos sirven de aprendizaje: infraestructura de cómputo como base habilitante, una estrategia de país o Estado para generar dicha infraestructura, y una colaboración activa y comprometida entre instituciones académicas, públicas y privadas para generar capacidades humanas y tecnológicas. Todo, orientado además a las prioridades del país. Enseñar con IA vs.

Enseñar para la IA En el Estado de Florida, las autoridades apostaron por la Universidad de Florida (UF) para transformar el modelo de educación superior para adelantarse al futuro con IA, incluyendo aportes estatales. En la UF, la historia parte con Hipergator, la supercomputadora más potente de propiedad de una universidad estadounidense, donada por su exalumno y fundador de NVIDIA, Chris Malachowsky. En un evento organizado hace algunas semanas por la UF, pudimos ver en terreno que la pregunta que se plantean no es cómo detectar o cómo delimitar el uso de IA para estudiantes y docentes, sino más bien cómo reformulamos nuestros cursos, programas y prácticas pedagógicas para abrir espacio a las competencias que la IA demanda: pensamiento crítico, criterio ético, creatividad, uso de la IA guiada por conocimiento experto en contextos profesionales reales, capacidad de analizar problemas complejos con una mirada sistémica, habilidades de comunicación y de orquestación de equipos de agentes humanos y virtuales.

Las preguntas son complejas y no se han resuelto en ningún país, pero en EEUU apostaron por la inserción de académicos y profesionales expertos en IA en todas las áreas del conocimiento, capacitación y apoyo instruccional amplio para los académicos, metodologías innovadoras y potenciadas por IA para la evaluación de aprendizajes, vinculación estrecha con la industria, y una infraestructura tecnológica a la altura del desafío. Conectar conocimientos, IA y datos, para crear nuevo conocimiento con impacto Usar IA y datos para resolver problemas que importan. Este breve pero potente principio se materializa con fuerza en varias universidades escocesas que han establecidos centros de IA y Ciencia de Datos orientados a establecer colaboraciones sostenibles entre disciplinas, la industria y el sector público para crear nuevo conocimiento, facilitar el emprendimiento y escalar innovación con impacto.

Este sistema se sustenta sobre la infraestructura tecnológica avanzada que provee la red de cómputo del Reino Unido, en la cual el país planea invertir más de 2 billones de libras hacia 2030, pero antes de la GPU viene la colaboración científica, la disponibilización segura y ética de datos de manejo sensible –por ejemplo, datos sociales y de salud– y el apoyo técnico a investigadores para abordar problemas prioritarios del país, como la salud pública. Esta estrategia ha permitido a Escocia avanzar por ejemplo en la reducción de inequidades en salud oral en niños, innovar en detección temprana de distintos tipos de cáncer, desarrollar sistemas avanzados de ciberseguridad, o combinar IA con modelamiento físico avanzado para monitorear la captura de carbono en industrias de gas y petróleo. Escocia, un país con sólo 5,5 millones de habitantes, también publicó en marzo de 2026 una estrategia nacional y plan de acción para apalancar el potencial de la IA para impulsar un crecimiento responsable en todos los sectores, y en todos los niveles de la sociedad.

¿Cuál será la estrategia de Chile? Las universidades, industria y Estado necesitamos desarrollar en conjunto las capacidades humanas y tecnológicas para convertir a la IA en un motor de innovación e impacto. El ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, ha impulsado acciones para fortalecer vínculos con gigantes de la industria tecnológica como NVIDIA e invitarlos a elegir a Chile como un destino de inversión.

Elijamos también la lógica de colaboración, educación y desarrollo basado en el conocimiento que ha permitido a otros países brillar en el mapa de la IA.