El gerente general de Empresas Iansa, Pablo Montesinos, envió esta mañana un hecho esencial a la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) para informar una decisión estratégica de su directorio. La compañía comunicó que para la próxima temporada 2026-2027 no contratará remolacha para la producción de azúcar. En su lugar, la empresa concentrará la capacidad de su planta ubicada en San Carlos, Región de Ñuble, en el procesamiento de azúcar cruda.

Esta determinación responde a los bajos precios internacionales del producto y a la presión en los costos de la cadena productiva. La decisión de la compañía ocurre en un momento clave para el sector agrícola. El acuerdo del directorio implica que para la temporada 2026-2027 no se realizarán contratos de remolacha, justo en el periodo en que habitualmente se inician las negociaciones de precios para la contratación a futuro del cultivo.

“Esta decisión busca asegurar la continuidad de su producción en Chile, con el objetivo de seguir abasteciendo a los clientes industriales y consumidores finales, reafirmando nuestro compromiso con la calidad, seguridad de suministro, innovación, nuestro equipo de personas y comunidades donde estamos presente”, señaló el ejecutivo en el hecho esencial. A través de un comunicado de prensa, Iansa explicó que la medida “busca asegurar la continuidad de su producción en Chile, con el objetivo de seguir abasteciendo a los clientes industriales y consumidores finales, reafirmando nuestro compromiso con la calidad, seguridad de suministro, innovación, nuestro equipo de personas y comunidades donde estamos presente”. De acuerdo al último reporte anual de Iansa, en 2025 la compañía tuvo 440 contratos con agricultores de remolacha de las regiones de Maule, Ñuble y Biobío, lo que permitió cosechar 7.

733 hectáreas totales. Lo anterior en medio de grandes cambios en la industria. Así lo confirmó el presidente de la firma en la memoria de 2025, Gonzalo Sanhueza: “La actual coyuntura confirma que la agroindustria enfrenta transformaciones estructurales profundas.

Los cambios en los patrones de consumo, la presión por una mayor eficiencia productiva y la volatilidad de los mercados obligan a las compañías a reinventarse de manera permanente”. “En Empresas Iansa entendemos que adaptarse no es una opción coyuntural, sino una condición indispensable para seguir siendo relevantes y competitivos en un entorno cada vez más exigente”. La compañía es controlada desde este año por la firma global Hartree Partners, especialista en el comercio de energía y materias primas, la que acordó comprar el total de las acciones de la sociedad que controlaba a la compañía (ED&F Man Chile).

“Un tiro de gracia” En conversación con Pulso, el presidente de la Federación Nacional de Remolacheros (Fenare), Jorge Guzmán Acuña calificó la decisión de Iansa como “un tiro de gracia para la temporada agrícola 2026-2027. El escenario actual ya es complejo y esta decisión agrava la situación”. “No es una decisión favorable.

El escenario responde a la baja del precio internacional del azúcar y al alto costo de los insumos. El valor que Iansa podría ofrecer por la remolacha no alcanza a cubrir los costos de producción. Para la agricultura nacional es una mala noticia, considerando que la remolacha lleva 73 años en el país y fue un cultivo clave para el desarrollo del sector”, acotó.

Según Guzmán “las hectáreas sembradas en la temporada 2025-2026 se están entregando con normalidad en la planta de Iansa en la comuna de San Carlos. El anuncio de la empresa consiste en no ofrecer contratos para la temporada 2026-2027. Como la remolacha se siembra entre agosto y septiembre bajo un contrato previo, la falta de este acuerdo significa que simplemente no habrá siembras para la próxima temporada.

Los contratos de la cosecha actual se van a cumplir y la planta sigue operando, pero este anuncio marca el fin de la producción de azúcar nacional para 2026-2027". El dirigente señaló que habían ocurrido señales que anticipaban la decisión de Iansa. “Era evidente que el volumen de compra disminuía.

Había señales claras, como la falta de importación de fertilizantes e insumos, lo que anticipaba una decisión inminente”, añadió. Esto dedido a que Iansa “generalmente gestiona de un año a otro la importación de fertilizantes y todos los insumos necesarios. El cultivo de la remolacha es técnico y requiere suministros específicos.

La compañía provee las semillas, los fertilizantes y los herbicidas; se sabía que no habían adquirido estos materiales para la presente temporada”.