En la misma línea, Valentina Apablaza, economista e investigadora OCEC UDP, señaló a Emol que "nuestra proyección es de una expansión de 0,5% anual durante el mes de marzo", aunque advirtió que, de concretarse, "el PIB registraría una variación de -0,1% anual durante el primer semestre del año, lo que sin duda dificulta el cumplimiento de las metas de crecimiento para 2026". Comercio sostiene, pero no compensa la debilidad de los bienes Uno de los elementos comunes en los análisis fue el rol del comercio como principal soporte de la actividad. Las cifras del INE mostraron avances en todos sus segmentos, con especial dinamismo en el comercio electrónico, que creció con fuerza en comparación anual.
Sin embargo, este impulso fue considerado insuficiente para revertir la caída en la producción de bienes. Desde Coopeuch indicaron que el deterioro se concentró en minería y manufactura, sectores que explicaron gran parte del bajo desempeño del mes. Apablaza reforzó este diagnóstico y explicó a Emol que "esperamos un mal desempeño a nivel de producción de bienes, con una minería que vuelve a contraerse en términos anuales", agregando que esto estuvo "en línea con una baja ley de mineral que afectó la producción de cobre".
Asimismo, señaló que "esperamos una industria manufacturera bastante debilitada", lo que vinculó tanto a factores transitorios —como condiciones climáticas adversas— como a elementos más persistentes relacionados con el bajo dinamismo externo. Riesgos para el crecimiento y señales de desaceleración Más allá del dato puntual de marzo, los analistas coincidieron en que el mayor riesgo está en la tendencia que comienza a consolidarse. Apablaza advirtió a Emol que "vemos cada vez más probable que la economía registre un crecimiento inferior al 2% anual al cierre de año", subrayando la necesidad de un impulso relevante en los próximos meses.
Desde Gemines fueron aún más categóricos y señalaron en su informe que, de confirmarse sus proyecciones, "llegar a un crecimiento de 2% en el año empieza a parecer muy improbable". En esa línea, también alertaron sobre factores estructurales que estarían afectando el desempeño económico, incluyendo efectos en el mercado laboral y el impacto de políticas recientes sobre los costos de las empresas. Inflación y política monetaria: el nuevo frente de preocupación El análisis no se limitó a la actividad.
Itaú BBA advirtió que el debilitamiento económico coincide con un escenario en que la inflación podría volver a acelerarse, particularmente por efectos energéticos. En un reporte enviado a clientes, el banco señaló que "los riesgos de la política monetaria se inclinan asimétricamente hacia un mantenimiento prolongado de las tasas -o incluso una posible subida- en lugar de un nuevo ciclo de flexibilización". Asimismo, proyectaron que la inflación mensual podría alcanzar 1,4% en abril, elevando la variación anual a alrededor de 4,1%, en un contexto donde la inflación subyacente se mantendría más contenida.
Pese a ello, indicaron que las expectativas de mediano plazo seguirían ancladas y anticiparon que "esperamos que la tasa de interés oficial se mantenga sin cambios en el 4,5% durante un período prolongado". Un escenario desafiante para las metas del Gobierno Con este telón de fondo, el consenso de mercado apuntó a un escenario complejo para el cumplimiento de las metas de crecimiento, considerando que el Gobierno de Kast se autoimpuso la meta decrecer al 4% hacia 2030. La combinación de bajo dinamismo, debilidad en sectores clave y presiones inflacionarias configuró un panorama exigente para la política económica.
Si bien el comercio y los servicios continuaron aportando positivamente, los expertos coincidieron en que su efecto ha sido acotado frente al deterioro de la producción de bienes. Así, a la espera del dato oficial del Banco Central, el mercado ya comenzó a internalizar un inicio de año débil, con implicancias que podrían extenderse al resto de 2026 si no se materializa un repunte significativo en la actividad.