Señor director: Esta semana salió en redes sociales una declaración que hizo el presidente de la República donde expresaba que las universidades desarrollan investigación que queda en libros y que no genera empleos. Como académico que lleva 35 años en la Universidad de Concepción, algo de razón le encuentro al Presidente, pero él olvida que las universidades seguimos las reglas del juego que el Estado de Chile, que él representa, nos ha impuesto. Cuando ingresé a la Universidad de Concepción en 1991, nuestra investigación se concentraba en desarrollar soluciones a problemas de los agricultores y debíamos publicar reportes, manuales, guías de campo y en caso extraordinarios artículos en revistas científicas.

A finales de los años 90 las cosas cambiaron y se nos pidió publicar artículos científicos. Posteriormente, desde el inicio de este Siglo, se nos impone el “publica o muere”; y nuestra actividad fue midiéndose en términos de publicaciones internacionales que aportan a editoriales extrajeras, pero que muy poca gente realmente lee en Chile. Es así como los criterios actuales para las evaluaciones académicas, impuestos por el Estado de Chile a través de los Ministerios de Educación y de Ciencia y la Comisión Nacional de Acreditación, se basan en mediciones de la calidad de nuestro trabajo a través del número de publicaciones indexadas en un sistema llamado Web of Science (WOS).

Esto ocurre porque es un indicador objetivo, fácil de medir y de validar. Debo reconocer que a mi no me gusta este indicador, pero lo cumplo plenamente como corresponde. Cada vez que un artículo en el soy autor o coautor era publicado, me pregunto quién lo lee fuera del mundo académico.

En el Centro CRHIAM, acertadamente traducíamos nuestras publicaciones en documentos de divulgación, pero el Estado de Chile cortó ese financiamiento y ya no podemos continuar con ese trabajo. El tema de cómo medir el impacto de nuestra investigaciones es muy dificil y en el interior de la academia hemos gastado bastante tiempo discutiendo sobre eso Por supuestos, hay otros indicadores como las patentes, convenios tecnológicos, que tampoco generan empleo como planteaba el Presidente. Entonces, considerando que el Estado de Chile es el principal soporte de las universidades, mi pregunta, a través del Presidente que lo representa, es: ¿Qué debemos hacer y cómo se medirá nuestra productividad?

José Luis Arumí Ingeniero Civil, Ph. D.