Gobierno de Milei homenajea un genocidio: la Casa Rosada festeja la llamada campaña militar “Campaña del Desierto” La Casa Rosada publicó el 16 de abril un comunicado oficial en el que celebra los 147 años del inicio de la llamada “Campaña del Desierto”, ocurrida el 16 de abril de 1879 bajo el mando del entonces ministro de Guerra Julio Argentino Roca. El texto oficial sostiene que la acción militar “permitió consolidar el dominio estatal en gran parte de la Patagonia” y “contribuyó de manera significativa a la consolidación del Estado nacional moderno”. El posteo oficial afirma que “recordamos este hito fundamental en la historia de nuestra Nación, que significó no sólo la extensión del territorio nacional, sino también la constitución del Estado moderno argentino”.

La gestión de Javier Milei omite toda mención a las víctimas indígenas y presenta la campaña como una empresa civilizadora sobre un territorio que define como “desierto”. Desde la Casa Rosada se destaca que la ofensiva se desarrolló durante la presidencia de Nicolás Avellaneda y que “permitió consolidar el dominio estatal en gran parte de la Patagonia y redefinir los límites territoriales del país”, sin hacer referencia a los pueblos originarios que habitaban esas tierras desde siglos antes. Amplio repudio de usuarios en redes sociales: “Festejando el genocidio” Usuarios de redes sociales reaccionaron con indignación al posteo oficial.

El usuario “Vengador Recargado” escribió: “festejando el genocidio del cobarde de Roca”. Por su parte, “malalu” expresó: “Qué hijos de puta! Conmemoran un genocidio….

Me sorprenden todos los días”. Otros internautas señalaron la falsedad histórica de la noción de “desierto”. “ElUltimoJedi” posteó: “No estaba DESIERTO …existían culturas milenarias”.

“Leo Priegue” agregó: “Otro genocidio con cacería de esclavos cuando la esclavitud ya estaba prohibida”, e incluyó un recorte de prensa de la época que titula: “Hoy reparto de indios”. “Tierra Adentro” (2011): el documental que visibiliza el genocidio a los Pueblos Originarios en Argentina La película Tierra Adentro (2011), dirigida por Ulises de la Orden, aborda la “Campaña del Desierto” no como una gesta civilizadora sino como un genocidio y una ocupación militar perpetrada por los estados argentino y chileno sobre los pueblos originarios, particularmente el pueblo mapuche. El documental relata cómo “los protagonistas se internan en la ocupación militar del territorio indígena en lo que hoy es Argentina”.

El filme establece un paralelismo con la “Pacificación de La Araucanía” en Chile, señalando que ambas fueron incursiones militares a fines del siglo XIX que anexaron administrativamente el territorio mapuche autónomo. En Chile, de dominar 10 millones de hectáreas, los mapuche pasaron a vivir en 500 mil, con miles de muertos. El documental completo se encuentra disponible en YouTube a través del siguiente enlace difundido por la cuenta “Calfucura”: “Huellas de un genocidio silenciado” (2018): la sistematización académica del terror estatal La publicación Argentina: Huellas de un genocidio silenciado (2018), elaborado por Diana Lenton, Walter Del Río, Pilar Pérez, Alexis Papazián, Mariano Nagy y Marcelo Musante —quienes eran miembros de la Red de Investigadores en Genocidio y Política Indígena—, sostiene que “en Argentina hubo un genocidio sobre los pueblos originarios y un no-relato del mismo por más de un siglo”.

El texto señala que la sociedad argentina se percibe a sí misma como “resultado de un ‘crisol de razas europeas’” producto de una colonización incruenta de un territorio que se presume “desierto”. Los investigadores abordan las políticas genocidas del Estado entre 1876 y 1917 y afirman que “el conjunto de dichas acciones, paradójicamente, ha sido nombrado por la historia hegemónica como ‘campañas al desierto’, minimizando –si no negando– con ello la misma existencia de pueblos originarios”. El trabajo documenta el establecimiento de centros de concentración de prisioneros, las deportaciones masivas y la utilización de la población originaria como “fuerza de trabajo esclava”, con separación de familias y apropiación de menores.

El informe recupera testimonios de memoria social: “Decían como los ataban, cuando los arreaban, dice que arreaban las personas […] las que iban así embarazadas cuando iban teniendo familia le iban a cortar el cogote del chico y la mujer que tenía familia iban quedando tirao, los mataban”. Los autores concluyen que existe “una política de Estado con respecto a la población originaria” y que la definición de la Convención de la ONU para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio es aplicable a este proceso de sometimiento estatal.