Señor Director: Tal como señala el editorial de ayer, los recientes cambios en el comportamiento de pago del CAE muestran que los incentivos importan y que, cuando se corrigen, las conductas se ajustan con rapidez. Ese mismo principio debiera orientar la revisión de otros programas donde persisten brechas entre diseño y ejecución. Más que nuevos anuncios, lo que se requiere es consistencia en la aplicación de reglas, validación de la información que sustenta la asignación de beneficios y seguimiento efectivo del gasto.

Sin ese estándar, el esfuerzo fiscal pierde foco y termina financiando situaciones que se apartan de su propósito original.