Aprovecho esta columna para desearle todo el éxito al equipo de FutsalDown, y quiero decirles a los chilenos que Chile sí va al mundial de México con este tremendo equipo que nos representará. Así mismo, quiero aprovechar de manifestar que como mamá y diputada me coloco al servicio de Agustina y su madre para que ejerzamos las medidas necesarias contra quienes resulten responsables; y para que su nombre sea un punto de inflexión, no un episodio más. Lee también...

Mamá de joven con síndrome de Down por carta con amenazas: "No la escribió un joven, fue un adulto" Jueves 19 Marzo, 2026 | 15:40 Mi hija Sofía me enseñó que la inclusión es humanidad en movimiento, que se encuentra en el verbo ser humano antes que en cualquier política pública, y que solo se vuelve real cuando deja de ser un gesto excepcional y pasa a formar parte del sentido común de una sociedad democrática. Por eso, lo que vivió Agustina no es solo un acto aberrante de discriminación, es un recordatorio de cuánto nos falta para que ese sentido común exista de verdad. A ella, a su familia y a todas las niñas y niños que han debido enfrentar el mundo desde la sospecha o la burla, les debemos algo más que solidaridad.

Les debemos un país que no tolere la crueldad como forma de convivencia, un país donde su presencia no sea resistencia sino pertenencia. Agustina merece crecer sabiendo que su nombre no será sinónimo de burlas, sino de un Chile que decidió, por fin, ponerse del lado correcto de la humanidad.