La tranquilidad habitual del Liceo Gabriela Mistral se vio abruptamente alterada esta semana tras una serie de hechos que dejaron en evidencia el complejo momento que atraviesa la comunidad educativa. Lo que comenzó como una manifestación estudiantil por problemas de infraestructura derivó en un escenario de tensión marcado por denuncias de abandono, falta de diálogo y un reciente episodio de violencia escolar que involucró a una alumna y un docente. Cansados de lo que califican como una “indiferencia sistemática”, un grupo de estudiantes decidió manifestarse públicamente para visibilizar las condiciones en las que aseguran deben convivir diariamente.
Bajo reserva de identidad, por temor a represalias, los jóvenes describieron un establecimiento con serios problemas estructurales y sanitarios. “Las ventanas están llenas de termitas y ya ni siquiera se pueden cerrar. Los pisos los barnizan para que se vean bien, pero por dentro están apolillados.
También hay hongos en algunas paredes y el ambiente es insalubre”, relató uno de los estudiantes. Entre los episodios que mantienen molestos a los alumnos, recordaron el desplome del techo de un baño ocurrido el año pasado, hecho que —según afirman— evidenció el deterioro que arrastra el recinto desde hace años. Los estudiantes aseguran que las reparaciones realizadas han sido insuficientes y tardías.
Sin embargo, afirman que el punto de quiebre se produjo recientemente con la realización de la Cuenta Pública municipal en el teatro del establecimiento. “La gota que rebalsó el vaso fue cuando la alcaldesa usó el liceo para su ceremonia. Arreglaron lo visible, podaron árboles y mejoraron espacios solo para que se vieran bien en las fotos.
No fueron arreglos pensados para nosotros”, cuestionó otro alumno. Agresión a docenteEn paralelo a las demandas por infraestructura, el establecimiento enfrenta las repercusiones de un grave episodio ocurrido durante esta semana, cuando una alumna agredió físicamente a un profesor. Si bien los estudiantes movilizados aclararon que su protesta no busca justificar el hecho, señalaron que la joven habría sufrido previamente una descompensación, situación en la que incluso habría intervenido un familiar para suministrarle medicación.
De todas formas, el caso activó inmediatamente los protocolos internos de Convivencia Escolar y derivó en una investigación por parte del Ministerio Público. El director ejecutivo subrogante del Servicio Local de Educación Pública Elqui, Francisco Alfaro Segura, confirmó que los antecedentes fueron puestos a disposición de fiscalía y recalcó que este tipo de hechos son considerados faltas gravísimas. “Independiente de quién sea el integrante de la comunidad educativa, cuando existen agresiones físicas corresponde investigar y eventualmente sancionar.
Los reglamentos contemplan incluso la expulsión”, sostuvo. No obstante, añadió que el enfoque del servicio también apunta a fortalecer medidas preventivas y formativas para evitar este tipo de situaciones. Respuesta del SLEP Frente a las críticas por el estado del establecimiento, desde el SLEP Elqui defendieron las intervenciones realizadas desde que asumieron la administración de los recintos educacionales tras el traspaso desde el municipio.
Según detalló Alfaro, en el Liceo Gabriela Mistral se han invertido cerca de $100 millones en distintas obras, entre ellas reparaciones estructurales, mejoramientos en el gimnasio y recuperación de espacios interiores. Asimismo, anunció que tras las denuncias estudiantiles se prepara una nueva cartera de inversiones para abordar problemas específicos detectados por la comunidad escolar, incluyendo terminaciones y mejoras en infraestructura. “Nos enteramos ahora de algunos requerimientos específicos planteados por los estudiantes.
Nuestra voluntad es mantener un diálogo abierto y permanente”, afirmó. Sin embargo, uno de los puntos más sensibles para los alumnos sigue siendo precisamente la falta de comunicación. Los manifestantes acusaron que la dirección del establecimiento no ha generado espacios reales de conversación y cuestionaron además el rol del actual centro de alumnos, señalando que no ha representado adecuadamente las inquietudes del estudiantado.
Pese a las consultas realizadas, no hubo una respuesta oficial desde la dirección del liceo respecto a las denuncias planteadas por los estudiantes. Mientras la investigación por la agresión al docente sigue avanzando en fiscalía, la comunidad educativa espera que las promesas de inversión y mejoras no queden únicamente en anuncios y que las demandas por mejores condiciones finalmente sean atendidas de manera concreta y permanente.