“Hoy realizamos un seminario que da cuenta del trabajo que INIA viene desarrollando desde 2020 en Coyhaique y que hoy se extiende a toda la región. Estamos frente a una plaga que constituye una emergencia, y como Gobierno Regional —junto al gobernador y el Consejo— vamos a enfrentarla, porque es fundamental defender a nuestros agricultores y la producción”. INIA lleva varias décadas estudiando las plagas insectiles y su afectación en las praderas y los sistemas pastoriles, un desafío que ha ido en aumento, probablemente asociado a los efectos del cambio climático.
Por ello, a nivel nacional la entidad trabaja en generar información, desarrollar protocolos y definir estrategias que permitan su control de manera sustentable. “Como institución a nivel nacional, se avanza en la incorporación de nuevas herramientas de control biológico, con tecnologías más avanzadas que las utilizadas hasta ahora. En esta línea, se están evaluando bionanopreparados y bioinsecticidas a partir de productos biológicos.
Esa es la misión de INIA: seguir desarrollando y generando conocimiento, y transferirlo a los productores para que puedan realizar un manejo óptimo de las plagas, en este caso de la cuncunilla negra”, señaló el investigador de INIA La Cruz, Región de Valparaíso, Ernesto Cisternas.