“Lo que muestran estas cifras es que el financiamiento externo sigue siendo limitado o insuficiente para una parte importante de las MiPymes, lo que las obliga a combinar deuda, postergación de pagos y recursos propios para sostenerse”, complementa el fundador de DefensaDeudores. cl. El desempeño comercial tampoco mostró señales de recuperación.
Durante abril, el 54% de los consultados reportó una caída en sus ventas, ocho puntos porcentuales más que el mes anterior. En tanto, el 35% indicó que sus ingresos se mantuvieron estables y solo el 11% afirmó haber registrado aumentos en sus ventas, cuatro puntos menos que en marzo. A ello se suma la preocupación por el incremento en el precio de los combustibles anunciado en marzo.
Según el estudio, el 86% de las MiPymes estima que esta alza impactará negativamente el desarrollo de su negocio. Frente a este escenario, un 31% reconoce que todavía no define cómo enfrentará el aumento de costos, mientras que un 24% prevé absorberlo reduciendo márgenes. Asimismo, el 21% anticipa que traspasará el incremento a precios, un 11% recortará gastos y un 7% afirma que deberá realizar despidos.
“El escenario que hoy enfrentan las MiPymes es una tormenta perfecta. Los indicadores registrados en lo que va del año demuestran que las empresas ya no tienen caja para subsistir. Hemos hecho un llamado al gobierno en revisar la Ley de Insolvencia y Reemprendimiento, ya que las empresas de menor tamaño están dando un salto progresivo a la informalidad, lo que trae por rebalse competencia desleal, pérdida de mercado y desempleo”, sentencia Rodrigo Bon, director ejecutivo de PROPYME.