El gobierno de Irán criticó el reciente endurecimiento de las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos, calificando la medida como un acto de “extorsión patrocinada por el Estado” y denunciando su impacto directo sobre la población civil. Desde Medio Oriente, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, afirmó que estas políticas generan “dolor y sufrimiento deliberado” en personas inocentes, cuestionando además el discurso que justifica estas acciones desde Washington. Según indicó la autoridad, este tipo de decisiones reflejan “una mentalidad inhumana” y constituyen lo que definió como “terrorismo económico”.
Las declaraciones surgieron luego de que el Departamento del Tesoro estadounidense anunciara nuevas sanciones dirigidas a una red vinculada al transporte de petróleo iraní. Las medidas incluyen a cerca de veinte personas, empresas y embarcaciones. Desde Washington, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, defendió la estrategia, señalando que la presión económica busca debilitar a las élites iraníes y comparó su impacto con el de una ofensiva militar en términos financieros.
Las sanciones forman parte de una política orientada a restringir los ingresos energéticos de Irán, en un contexto de creciente tensión geopolítica en Medio Oriente.