El efecto, en cualquier caso, terminará trasladándose al consumidor. Según el dirigente, el alza es inminente. “Tenemos que subir los precios, estamos obligados a eso”.
Falta de conductores A la presión del combustible se suma otro problema: la falta de conductores. Es un déficit que se arrastra desde hace años y que se ha cubierto en parte con trabajadores extranjeros, pero ese equilibrio también está en riesgo. Si los pequeños transportistas no logran ajustar sus tarifas, muchos simplemente dejarán de operar, reduciendo aún más la oferta de conductores disponibles.
“Una de dos. O mueren todos los camioneros chicos y se quedan las puras empresas grandes que tienen la espalda para soportar el chaparrón que viene, o sobrevivimos todos”, planteó el dirigente. El escenario, reconoció Bassi, todavía se está procesando.
Pero la tendencia preocupa, ya que menos transportistas activos significa menos conductores en ruta, más presión sobre los que quedan y en última instancia, menos carga moviéndose hacia el norte.