En la semana del cobre, con los principales CEO mineros del mundo en Chile, Juan Cariamo puso el foco en una tensión menos visible, pero cada vez más estratégica para la industria: la relación entre empresas y sindicatos. En La Mesa de El Mostrador, el CEO de Vantaz Group dijo que el país volvió a reposicionarse en el mapa global del cobre y el litio, con una cartera de inversiones que supera los US$100 mil millones. Pero advirtió que ese nuevo ciclo exige algo más que buenos precios: relaciones laborales capaces de sostener productividad, continuidad operacional y transformación.

Su diagnóstico es optimista. “En este contexto, las relaciones laborales son fundamentales para una minería sana y sustentable”, señaló. Y agregó que hoy el estado de la relación entre empresas y sindicatos es, en general, “saludable”.

La señal más clara de ese cambio –explicó– está en que las negociaciones anticipadas han ido ganando protagonismo, desplazando la lógica de llegar al borde del conflicto. Para Cariamo, ahí hay un giro de fondo. “La relación con los sindicatos dejó de jugarse solo en la negociación colectiva: hoy se construye durante todo el año”.

Ya no se trata solo del bono de término de conflicto o del reajuste. “La agenda sindical en minería ya no se agota en bonos y reajustes; ahora incorpora temas de fondo, como seguridad, formación y futuro del trabajo”, afirmó. Ese cambio tiene una razón práctica: el costo de una huelga en el actual ciclo del cobre puede ser enorme.

Por eso, dijo, “la negociación colectiva dejó de ser solo un asunto laboral: hoy también define continuidad operacional, competitividad y transformación”. La segunda gran tensión viene por el lado de la tecnología. Cariamo fue tajante: “La irrupción tecnológica no tiene retorno”.

La automatización, la autonomía y la inteligencia artificial abren una conversación inevitable sobre empleo, reconversión y nuevas capacidades. Su punto es que la productividad minera en Chile viene bajo presión hace tiempo y que la forma de enfrentar eso no es negar el cambio, sino incorporarlo a la conversación con los sindicatos. La apuesta de fondo, entonces, es que la minería chilena entre a esta nueva etapa con más diálogo y menos reflejo confrontacional.

“La compañía lo que tiene que hacer es ver cómo le sacamos provecho a este nuevo escenario: cómo vamos creando nuevas capacidades y preparando a la gente para la irrupción tecnológica”.