El autor, Juan Pablo Scroggie, presentó su más reciente novela, “El caso Yeison Nabi”, donde construye un seguidor de la Biblia a quien todo le sale mal, en una historia que pone en cuestión el fanatismo religioso y expone una mirada crítica sobre el funcionamiento del Poder Judicial y las policías. Desde su experiencia como abogado retirado, asegura que hoy cuenta con la libertad necesaria para retratar cómo operan los tribunales. En ese contexto, también se refirió al escritor Ramón Díaz Eterovic, quien en una reseña destacó al personaje del abogado Vicuña.

El autor reconoce que este tiene rasgos autobiográficos, describiéndolo como un abogado en decadencia que alguna vez quiso estudiar otra cosa. Asegura que ha tenido buena recepción entre los lectores y no descarta continuar su historia en una futura novela. Sobre la recepción de la obra, afirmó que ha sido positiva tanto a nivel local como internacional.

Destacó su participación en la Feria Internacional del Libro de Bogotá, donde el libro fue valorado por su ritmo ágil, su narración en tiempo presente y el uso de flashbacks. Además, proyecta presentarlo en la La Furia del Libro en Santiago. Consultado sobre el oficio de escribir, el autor fue enfático en señalar que quienes se dediquen a ello probablemente lo pasarán bien, pero no harán dinero.

En esa línea, comentó que también dirige la editorial Editorial 5 Sur, con la que busca insertarse en el circuito del libro. Subrayó la importancia de los talleres de creación literaria para adquirir disciplina, recibir retroalimentación y fortalecer el proceso creativo, experiencia que él mismo desarrolla como tallerista tanto de forma virtual como presencial en el sur de Chile. Respecto del público, opina que la gente está leyendo, con muchos lectores jóvenes, que la lectura no ha muerto como se profetizó y que se lee hoy más que hace 10 años atrás.

Añade que también hay mucho interés por escribir, que la escritura surge de una necesidad casi terapéutica, y que hoy en este mundo es difícil encontrar conocimiento personal, botar, lo que se tiene dentro, y la necesidad de unirse a otra gente, con gran interés de escribir y también de leer. “ Veo que hay gran cantidad de talleres con mucho interés de personas”, dijo. También destaca los Clubes de Lectura como un excelente punto de encuentro, con personas con intereses parecidos, de tipo presencial y virtual.

Se despide agradeciendo a su público que lo ha seguido y le retroalimenta con mails, y comentarios, señalando que él cree que su novela les deja el conocimiento del mundo judicial, de las policías, del mundo que nos toca vivir.