Chile merece un debate serio, responsable y profundamente humano. Uno que ponga en el centro a las personas y no a las ideologías. Uno que entienda que el desarrollo no se trata solo de números, sino de dignidad, bienestar y esperanza.
Lee también... "La gente decidirá": Javier Milei afirma que buscará reelección presidencial en los comicios de 2027 Viernes 24 Abril, 2026 | 13:38 Porque el progreso real no se mide en balances ni en eslóganes. Se mide en mesas llenas, en hogares tranquilos y en familias que pueden mirar el futuro con confianza.
Y si el camino que algunos proponen termina obligando a las mayorías a resignarse, a aceptar la precariedad como norma y a conformarse con menos, entonces no estamos hablando de libertad ni de modernidad. Estamos hablando, simplemente, de una advertencia. Y Chile merece mucho más que eso.
Porque un país no se construye sobre el sacrificio de las mayorías para beneficio de unos pocos. Se construye con dignidad, justicia y oportunidades para todos. De lo contrario, mientras nos prometen prosperidad, podríamos terminar comiendo carne de burro.