El cine brasileño atraviesa uno de sus momentos más potentes a nivel internacional. Películas como Ainda Estou Aqui y O Agente Secreto han convertido la memoria política, las dictaduras y las fracturas históricas en relatos capaces de resonar más allá de las fronteras nacionales. En el caso de la cinta dirigida por Kleber Mendonça Filho, esa exploración toma forma a través de un thriller político ambientado en los años 70, donde un hombre intenta sobrevivir en medio de una atmósfera marcada por la violencia, la vigilancia y el miedo.
La película tuvo un amplio recorrido internacional durante los últimos meses, consolidándose como uno de los títulos brasileños más comentados de la temporada. Su propuesta visual, su reconstrucción histórica y el trabajo de Wagner Moura fueron destacados tanto por la crítica como por el público, reforzando la presencia del cine brasileño contemporáneo en circuitos internacionales y premiaciones iberoamericanas. En los Premios Platino Xcaret 2026, la película obtuvo reconocimientos en categorías como Mejor Música Original, Mejor Dirección de Montaje y Mejor Dirección de Arte, reafirmando la fuerza estética y narrativa del filme.
Durante la ceremonia, Mendonça Filho dedicó uno de los reconocimientos al actor brasileño Wagner Moura. “Este premio es para Wagner Moura, un gran amigo, un gran actor, qué placer trabajar con él. Quería compartir con amigos que están aquí y todas las personas que vieron El Agente Secreto.
Fue una aventura”. El director también destacó la importancia de que existan espacios dedicados al cine iberoamericano y señaló que los Platino representan “una observación muy importante sobre el cine hecho en los países ibero-latinoamericanos”. Tras más de diez meses recorriendo festivales y actividades internacionales con la película, el director brasileño llegó a México para participar en la ceremonia y conversar sobre la relación entre memoria y cine político, el trabajo creativo junto a Wagner Moura y las conexiones históricas entre Brasil y el resto de Latinoamérica.
En conversación con El Mostrador, el realizador reflexionó sobre cómo las heridas históricas de la región siguen encontrando eco en el cine contemporáneo. “El cine es memoria” —Pensando en el impacto internacional de películas como O Agente Secreto y Ainda Estou Aqui, pareciera que el cine brasileño está viviendo un momento muy potente desde relatos atravesados por la memoria, la política y las heridas históricas. ¿Qué crees que hace que estas historias conecten tan profundamente con públicos fuera de Brasil?
—Creo que el cine de memoria es, para mí, un género muy importante del cine. El cine es memoria. Cada imagen es un cuadro, es una memoria.
Y cuando hay una asociación muy clara con la historia política o la historia de un país, tienes no solamente una idea muy fuerte de cine, sino también una asociación con dramas humanos que son universales. Creo que el cine brasileño es muy diverso. Hay muchos tipos diferentes de películas hechas hoy en Brasil.
Pero es un fenómeno histórico muy interesante tener dos películas tan fuertes, separadas apenas por un año, como Ainda Estou Aqui de Walter Salles y ahora O Agente Secreto. Son películas muy diferentes, pero hablan de memoria y de dramas humanos, de personas que son esmagadas, atacadas por una idea de poder. El poder ataca a las personas y, para mí, ese es un tema que infelizmente no pasa de moda.
—El personaje que interpreta Wagner Moura tiene una contención emocional muy marcada, incluso frente a situaciones extremadamente violentas o tensionantes. Da la sensación de que esa quietud interna termina siendo también una forma de resistencia. ¿Cómo construyeron ese personaje junto a Wagner?
—Creo que la información más importante es que escribí el guion pensando específicamente en Wagner. Tenía muchas ganas de trabajar con él en esta película. El guion fue escrito durante dos o tres años y estábamos siempre en contacto, discutiendo ideas.
También tenía una idea muy clara de los trabajos anteriores que Wagner había hecho en su carrera y quería trabajar con él en un territorio desconocido. Un territorio en el que, por primera vez, pudiera estar en situaciones dramáticas inéditas para él y para mí también. Creo que es un trabajo muy especial.
Me quedo muy feliz con todo el reconocimiento que Wagner ha tenido con O Agente Secreto: los premios, la prensa y también la reacción del público. La reconstrucción de los años 70 —O Agente Secreto tiene una reconstrucción visual de los años 70 muy marcada. Eso se nota en la fotografía, los colores, los vestuarios y la reconstrucción de espacios.
¿Cómo se desarrolló esa visualidad y qué buscaban transmitir con ella? —Creo que cada película es la construcción de una realidad, no importa si es histórica o contemporánea. Pero en una película ambientada en los años 70 hay muchas observaciones personales.
Yo tenía nueve años en 1977. Hay recuerdos personales, pero también mucha investigación histórica: periódicos de la época, memorias de personas mayores, una comprensión social y política de mi país. Todo eso es casi como un juego de unir detalles y distintos puntos de vista sobre un tiempo.
La construcción fue muy linda junto a mis colaboradores: la dirección de arte, la fotografía de Eugenia Alexandrova, el trabajo con los actores que usan palabras que ya no existen en el portugués contemporáneo de Brasil. Todo eso fue un gran juego de construcción histórica. En verdad, pienso mucho que me gustaría volver a este universo histórico en una próxima película.
La construcción histórica es un gran desafío y un trabajo que me gusta muchísimo. “Somos culturas hermanas” —La temática de O Agente Secreto conecta mucho con la historia latinoamericana, especialmente con las dictaduras y los procesos de memoria de los años 70 y 80. ¿Cómo ves esa conexión entre la historia política brasileña y el resto de Latinoamérica?
—Cuando pienso historias para contarlas en películas, pienso mucho en la lógica de una historia. Una película francesa tiene la lógica de la sociedad francesa. La lógica brasileña está muy cerca de la lógica argentina, chilena o mexicana.
Creo que somos culturas hermanas, separadas por lenguas parecidas. Las reacciones que observé en México, Perú o Argentina frente a O Agente Secreto fueron muy cristalinas respecto de la lógica de la historia brasileña. Cuando la película es exhibida en Australia la reacción es muy buena, pero distinta a la reacción de los amigos argentinos.
Yo me siento fascinado por la lógica de cada historia, y la lógica de O Agente Secreto es muy brasileña: la lógica del olvido, de la violencia, de la corrupción. Todo eso, para mí, es parte natural de la narrativa histórica de esta película. —Después de un recorrido internacional tan amplio y del reconocimiento que ha tenido la película, ¿qué significa para ti estar ahora en los Premios Platino?
—Estuve viajando con la película durante diez meses. Después de los Oscar me quedé en mi casa muy tranquilo. Pero recibimos la invitación para estar acá y pensé que era muy importante venir, porque los Premios Platino son una observación muy importante sobre el cine hecho en los países ibero-latinoamericanos.
Yo soy latinoamericano y quiero mucho apoyar y estar acá dando mi contribución a este premio.