El país necesita discutir cómo mejorar la pertinencia, la evaluación y el impacto de la investigación financiada con recursos públicos, y las universidades debemos asumir esa conversación con responsabilidad. Pero no todo impacto cabe en una planilla de corto plazo. Debilitar la ciencia es debilitar la autonomía, la democracia y las posibilidades de desarrollo del país.

Invertir en ciencia no es financiar una actividad secundaria, es construir una infraestructura pública de conocimiento para anticipar riesgos, crear soluciones y proyectar a Chile en el mundo.