Mathews subrayó que “Brasil está llamado a ser uno de los socios comerciales estratégicos más importante en los siguientes años. Hay empresas brasileras —de alimentos, de metalmecánica, manufactura de madera— que estaban exportando a Asia, particularmente a China, que pagaban 8% a 11% (de aranceles) porque no tienen un TLC. Entonces, es una ventaja clave de acceder a esos mercados sin ese arancel si es que se desarrolla producción acá”.

Además, el desarrollo del puerto de Chancay promete reducir tiempos logísticos y mejorar la competitividad para llegar a mercados asiáticos. Chile se consolida Mientras Perú debate reformas, Chile avanza en el fortalecimiento de su imagen como destino de inversiones. El informe del Observatorio Fiscal de la Universidad Javeriana, al que accedió BioBioChile, reconoce que Chile mantiene niveles de inversión estables y un perfil de riesgo bajo ante los inversionistas internacionales, a pesar de los desafíos globales.

Este desempeño contrasta con el panorama de Colombia, que, según el mismo informe, se ha transformado en la economía más riesgosa de la región. El deterioro fiscal y la caída de la inversión llevaron a Colombia del riesgo intermedio al peor escenario regional, con una reducción de la inversión del 23,4% del PIB en 2015 al 15,2% proyectado para 2025. “Esto no solo implica que el país invierte menos que antes, sino que también ha perdido posición relativa frente a sus pares”, advierte el informe.

En cambio, tanto Chile como Perú han conseguido mantener la confianza de los mercados financieros, aunque el caso chileno resalta por la solidez de sus políticas y el menor costo de su deuda. El entorno macroeconómico favorable y la estabilidad institucional han permitido a Chile atraer proyectos relevantes, como la decisión de Teck de priorizar inversiones en este país. Un nuevo rival La competencia por la inversión en el sector extractivo no se limita a Chile y Perú.

Bolivia emerge como un actor dispuesto a disputar el protagonismo regional, impulsando una reforma legal y fiscal para captar capitales externos, de acuerdo con lo informado por La República. El ministro de Minería, Marco Antonio Calderón de la Barca, confirmó un plan que garantizará invariabilidad impositiva por 20 años y disminuirá gravámenes con el objetivo de dinamizar la llegada de nuevas inversiones. “Bolivia fue, es y será minera”, sostuvo Calderón de la Barca.

Los datos del Instituto Nacional de Estadística muestran que el 78,8% de las exportaciones del país provino del sector minero durante el primer bimestre del año, cifra que supera largamente la participación de la minería en el comercio exterior de Perú y Chile en términos porcentuales recientes. El saldo comercial positivo de 377 millones de dólares alcanzado en enero de 2026 refuerza la relevancia de la minería para la economía boliviana. La reforma, respaldada por el Banco Mundial, busca simplificar procesos administrativos, proteger jurídicamente los contratos y eliminar trabas burocráticas.

El régimen propuesto suprime el gravamen extra del 12,5% sobre beneficios excepcionales, manteniendo el impuesto del 25% y las tasas regionales del 5% por explotación de recursos. El rediseño legal prioriza recursos estratégicos como el litio y las tierras raras, con el yacimiento de Cerro Manomó como polo de desarrollo tecnológico. Las autoridades bolivianas planean presentar la nueva legislación en julio, tras la Cumbre de Minería que reunirá a todos los eslabones de la cadena productiva.

Los desafíos incluyen la fiscalización estatal rigurosa, la desburocratización y el combate contra la minería ilegal, que amenaza la sostenibilidad del sector. Tecnología y telecomunicaciones El sector de las telecomunicaciones representa otro terreno de competencia entre Chile y Perú, donde Entel acelera inversiones con un plan de cerca de 650 millones de dólares, según reportó BNamericas. El 66% de estos recursos se destinará a Chile y el 34% a Perú.

El CEO de la compañía, Antonio Büchi, afirmó: “La convicción de invertir para tener la mejor red es vital para nuestro éxito, pero la capacidad de atraer talento, nuestra obsesión por traer la mejor tecnología y transformarla en un servicio extraordinario para ayudar a que las personas y empresas tengan una vida mejor, como dice nuestro propósito, también son pilares esenciales”. Durante el ejercicio anterior, la empresa desembolsó 457. 000 millones de pesos en ambos países, representando el 15,1% de sus ingresos totales.

El despliegue de 5G y la expansión de servicios fijos constituyen el eje del plan para 2026. En diciembre, Entel firmó concesiones para operar en la banda de 3. 500 MHz en Perú, alcanzando cobertura 5G en 48 distritos de Lima Metropolitana y Callao, con 1,7 millones de clientes conectados a esta tecnología.

El negocio de fibra óptica también forma parte de la estrategia. En el último trimestre de 2025, Entel acordó con Wi-Net Telecom fortalecer la presencia de su red en Perú, lo que permitirá ofrecer internet de banda ancha a más de 3,1 millones de hogares y empresas en Lima, Callao y otras ciudades clave. En Chile, la compañía mantiene un acuerdo similar con OnNet, ampliando la cobertura y capacidad de su infraestructura.

Entel también lanzó servicios en alianza con Starlink, ampliando su portafolio digital en ambos mercados. La compañía apuesta por el segmento empresarial mediante una nueva oferta de microcentros de datos de borde, en colaboración con la australiana Zella DC. La última junta de accionistas aprobó la incorporación de tres nuevos directores y la distribución de un dividendo de 255 pesos por acción.

El tablero regional La pugna entre Chile y Perú por atraer inversiones internacionales, especialmente en minería y tecnología, se libra en un contexto donde la estabilidad institucional, la capacidad de ejecución y la apertura a reformas resultan determinantes. Mientras Chile consolida su posición y Perú busca remover barreras estructurales, Bolivia emerge como contendiente con un ambicioso plan fiscal y legal. El sector de las telecomunicaciones, con Entel a la cabeza, suma otra dimensión a la disputa, reforzando la importancia de la infraestructura digital para el crecimiento económico.