El condominio Mar Egeo de Iquique, justo frente a la Playa Brava, se convirtió en el centro de operaciones del Clan Chen. Desde allí, la organización internacional —sindicada como un brazo de la mafia china— erigió su imperio a costa de la infiltración de más de 180 millones de dólares, provenientes de ilícitos, al sistema financiero chileno. Bajo la fachada de pacíficos empresarios en la Zona Franca, este núcleo familiar integró —tal como reveló esta Unidad de Investigación— a facilitadores técnicos y ejecutivos bancarios para transformar a Chile en su paraíso para el lavado del dinero.
Así, mientras Longdi Chen (56) —el patriarca— se dedicaba a supervisar el flujo trasfronterizo del dinero, su hijo Wen (30) perfeccionaba cada día la ingeniería de un esquema fraudulento que hizo caer a docenas de cripto-inversionistas alrededor del mundo, expone la indagatoria. Lee también... El ejecutivo bancario que orquestó lavado de dinero y se transformó en mente maestra del Clan Chen Lunes 27 Abril, 2026 | 12:14 Wu Chen (22), en tanto, otro de los hijos de Londgdi, se encargaba de la parte logística: desde reclutar personas para cobrar los cheques, hasta coordinar el movimiento de los bolsos con dinero en efectivo.
Otros dos miembros del clan, sobrinos del líder, también tuvieron un rol preponderante. Por un lado, emerge la figura de Xao Chen, alias “Sol”, “Oscar” o “Jefe”, quien —según la declaración de uno de sus primos— tenía contacto directo con las personas a cargo de las estafas en el extranjero y además, se encargaba de explorar otros negocios vinculados al manejo de remesas internacionales. El otro primo es Yongjie Chen, quien aparece mencionado varias veces en el expediente como el hombre a cargo de apagar los incendios.
En este rol de “estratega de crisis” le tocó intervenir en abril de 2025 cuando el sistema bancario comenzó a detectar las anomalías y la retención de fondos se hizo realidad. Un seguimiendo de la PDI permitió obtener una imagen de él en las inmediaciones de una sucursal bancaria iquiqueña. Estructura criminal De acuerdo con antecedentes del Expediente Chen, los investigadores llegaron a la convicción de que la estructura criminal de la organización tenía sentada sus bases en el clan familiar.
En ese contexto, fue clave el departamento 265 del Condominio Mar Egeo. El centro de mando se ubicó así en un exclusivo conjunto de torres con piscina y gimnasio ubicado a la altura del 1670 de la avenida Arturo Prat en Iquique, justo en frente de la Playa Brava. Como referencia, el precio de una unidad de 170 metros cuadrados (usada) puede llegar costar más de 10.
000 UF. Es decir, más de 400 millones de pesos. Allí, según la indagatoria, compartían domicilio tanto Longdi Chen, como sus hijos Wen y Wu.
Eso, a juicio del Ministerio Público, les permitió coordinar “las directrices estratégicas de la agrupación”. Hermano mayor Para la fiscalía, Wen el mayor de los hermanos Chen implicados en el caso, fue quien se erigió como “el arquitecto de la ingeniería financiera”. Eso, porque se encargaba de operar las empresas fantasma del primer nivel, que eran las que se encargaban de recibir los capitales ilícitos desde el exterior, principalmente desde Estados Unidos.
Allí estafaban a incautos a través de la denominada “matanza de cerdos”, “pig butchering” en inglés o “shā zhū pán (shazhupan)” en chino. Se trata de una fórmula estudiada y probada, que combina manipulación emocional al hacerle creer a las víctimas (“cerdos”) que están logrando obtener utilidades reales mediante devoluciones (la “engorda”) para después quitarles todo su dinero, una vez la apuesta monetaria es más grande (la matanza). Lee también...
El sofisticado "entramado chino" tras megaoperativo para capturar a banda que estafó a 400 personas Viernes 09 Enero, 2026 | 12:18 A juicio de los investigadores, el rol de Wen era meticuloso. Era él quien planificaba la fragmentación y triangulación de fondos a través de un segundo nivel empresarial. La idea era siempre anonimizar los flujos para integrarlos al mercado financiero nacional formal.
Wen, según el órgano persecutor, actuaba también como el “custodio de la liquidez de la organización”. De hecho, durante la indagatoria se estableció que fu el quien —de acuerdo con peritajes caligráficos— escribió de puño y letra al menos 126 de los cheques de empresas de papel que posteriormente fueron cobrados por terceros. En total, esos documentos bancarios suman más de 27 millones de dólares.
Empresa familiar Clave para los movimientos fue la sociedad familiar Import y Export LW Limitada, de la que Wen era parte, y que en 16 meses logró inyectar al sistema financiero formal más de $30 mil millones. Eso sí, el 95% de la propiedad de la firma era de su papá. “Esta composición societaria permitía que el patriarca, el imputado Longdi Chen, supervisara el flujo de capitales mientras el inmueble de la empresa funcionaba como un centro de acopio de efectivo, donde llegaban operadores logísticos a depositar bolsos con dinero retirado de los bancos”, reza un documento que hoy es parte del proceso.
Pero el rol del patriarca no sólo se limitaba a supervisar la infraestructura de acopio. Informes policiales lo posicionan también a cargo de la coordinación de movimientos transfronterizos de la banda. En ese contexto, el 15 de noviembre de 2025 quedó registrada una salida suya desde Chile a Bolivia junto a otra imputada, Karol Quispe, operadora de cobros de una empresa de fachada llamada Mimi SpA.
Eso, apuntaron los policías, evidencia el nexo directo entre jefatura y brazos ejecutores. Su declaración policial El rol y los vínculos internacionales del primo Xao Chen quedaron ratificados en la declaración que el mayor de los hermanos Chen prestó ante la policía. En esa instancia, Wen Chen relató a los investigadores que es originario de la provincia de Fujian, en China, y que su trayectoria migratoria incluye estadías en distintos países, entre ellos Sudáfrica.
Según su testimonio, en 2017 llegó a Chile junto a su padre, ingresando al país con visa de turista y sin contar con un contrato de trabajo. En esa condición permaneció durante varios meses, hasta que comenzó a desarrollar actividades comerciales al interior de la Zona Franca de Iquique (Zofri) a través de la empresa Long Wen. Lee también...
Steinert bajo la lupa: oficio reservado revela obsesión con subdirectora de Inteligencia de la PDI Lunes 23 Marzo, 2026 | 09:49 En su declaración también reconoció mantener una relación cercana con el exejecutivo bancario Johnny Gárate, a quien aseguró haberle prestado entre 50 y 80 millones de pesos. Asimismo, admitió que recibía alrededor de $30 mil por cada 10 mil dólares que lograban ingresar al sistema financiero chileno mediante las operaciones realizadas por el funcionario del banco. Wen Chen también destacó el rol central que cumplía su primo Xao, identificado en chats e interceptaciones telefónicas como “Sol”, “Oscar” o simplemente “jefe”.
De acuerdo con su versión, su primo arribó a Chile en 2025 y era quien mantenía contacto directo con los estafadores internacionales. Incluso, señaló que “Sol” llegó al país con el objetivo de explorar negocios vinculados al manejo de remesas internacionales. Por esos movimientos —según declaró— recibía una comisión equivalente al 2% de los fondos que eran canalizados.
Hermano menor Como sea, los investigadores llegaron a la conclusión de que mientras Wen y su padre manejaban la estructura bancaria, en la que fue clave el rol que jugó el ejecutivo de comercio exterior del Banco Santander, Johnny Gárate Jiménez, el hermano menor operaba como coordinador logístico de la cúpula. En efecto, pese a su juventud, Wu Chen, el menor del clan, era el encargado de captar y organizar a los “colaboradores”. Se trata de distintos sujetos que eran reclutados para retirar presencialmente el dinero de los bancos mediante la presentación de cheques previamente llenados por Wen y firmados por los apoderados de las sociedades de papel, una docena de palos blancos que prestaron sus nombres para la conformación de las firmas.
En ocasiones también a Wu le tocó cobrar cheques. Lo hizo, por ejemplo, el 20 de marzo de 2025 en la sucursal del Banco Santander ubicada al interior de la Zona Franca, misma que hoy dejó de funcionar en medio de la polémica por el involucramiento de empleados de la institución. En la oportunidad, el joven Wu cobró dos cheques por un total de 181.
400 dólares. Se trataba, en buena parte, de dinero que habían sido transferidos a la cuenta corriente en dólares de la firma “Mimi SpA” por una ciudadana estadounidense llamada Christine Applewhite, quien posteriormente denunció al FBI haber sido estafada mediante un “sofisticado sistema de fraude”. Además, Wu tenía vínculos societarios con la pareja sentimental de Johhny Gárate, el ejecutivo bancario estrella de la organización.
En concreto, el ciudadano chino figuraba como propietario del 95% de Importadora y Exportadora Timi Chile Limitada. ¿El 5% restante? A nombre de Mariana Flores Valenzuela, hoy también imputada.
“He ayudado a contar dinero” Wu Chen, al igual que su hermano mayor, fue uno de los miembros de la cúpula que optó por renunciar a su derecho a guardar silencio tras ser detenido. En su primera declaración ante los detectives de la Brigada Antinarcóticos y Contra el Crimen Organizado (Brianco), el joven asiático entregó luces del funcionamiento de la empresa familiar. En esa instancia detalló que llegó a Chile durante 2023 junto a su esposa y que —según él— su rol en el Clan Chen se reducía a ejercer como vendedor de Long Wen Limitada.
Consultado por los policías sobre las grandes cantidades de dinero que movía la empresa, Wu entregó una confusa explicación. “En ocasiones he ayudado a contar dinero, el cual queda guardado en la oficina de mi padre, en donde existe una caja fuerte. Este dinero es de diferentes personas, pero sé que en ocasiones ha llegado Jiahua Lai (otro ciudadano chino que era parte de la red) con diferentes cantidades de dinero hasta Long Wen, donde he tenido que contar ese dinero y en ocasiones está presente mi padre Longdi Chen y otras veces mi hermano Wen Chen”, detalló.
Asimismo, advirtió en su declaración un antecedente hasta ese minuto desconocido. Según Wu, su hermano Wen y su padre —pese a fungir como líderes de la organización— no tenían la mejor de las relaciones. “Generalmente discuten, de hecho, la razón de nuestra salida de China, es a causa de los problemas que generó mi hermano, ya que es un apostador y en China perdió mucho dinero, por eso nos debimos venir a Chile a trabajar, todos estos problemas fueron alrededor del año 2017”, manifestó.
En la oportunidad, Wu también se refirió al rol que tenía en la organización su primo Xao Chen y Johnny Gárate. “Respecto a las relaciones de amistad de mi hermano o conocidos, debo declarar que, tengo conocimiento de que generalmente mi hermano sale a comer y comparte con un señor de nombre Johnny Gárate y su pareja. Con respecto al resto del circulo familiar, tengo un primo de nombre Xao Chen —quien comparte muy poco con la familia— pero que con mi hermano mantiene contacto constante vía telefónica.
Él es hijo de mi tío Xiahua Chen que tiene negocios y vive hoy en Sudáfrica”, detalló. Por cierto, investigación continúa avanzando bajo completo hermetismo. Hay, según el Ministerio Público, “numerosas diligencias pendientes” aún.
En total, hasta la fecha se logró imputar a 46 personas, entre ellos la plana mayor del Clan Chen. Del total de aprehendidos, 12 están en prisión preventiva, 29 con arresto domiciliario y cinco con arresto domiciliario nocturno.