La mayor gestora de activos del mundo, BlackRock, ya dio a conocer a sus clientes su estrategia de inversión para el segundo trimestre. La firma liderada por Larry Fink, coloca a la inteligencia artificial (IA) como la temática clave de su apuesta, con el foco en Estados Unidos, pero limitando la exposición a las Siete Magníficas de la Bolsa (Alphabet, Amazon, Apple, Meta, Microsoft, Nvidia y Tesla). Esto implica una rotación de las carteras hacia las cadenas de suministro, con los semiconductores al frente, y los beneficiados por la IA de segunda y tercera línea, como la energía o las materias primas.
También es clave para la gestora el sector energético. Apostar a las compañías dedicadas a la seguridad energética, por la posibilidad de nuevas incertidumbres geopolíticas, y las infraestructuras energéticas, por los centros de datos, son dos oportunidades claras para la gestora. En renta cree que debe buscar "ingresos y no duración" porque la duración es menos fiable en el marco internacional actual.
Por eso se decanta por el grado de inversión, tanto en deuda como en crédito, sobre todo estadounidense. Evita el alto rendimiento. BlackRock considera que las inversiones alternativas y los mercados privados deben jugar un papel relevante en las carteras de los inversionistas, pero también a largo plazo.
Su estrategia aquí tiene tres pilares: alternativos líquidos, con hedge fund; mercados privados, con deuda de empresas vinculadas a la IA; y oro como diversificador, porque cree que la volatilidad reciente en los precios del metal no resta su capacidad de gran cobertura ante los riesgos geopolíticos o frente a la caída del dólar a largo plazo.