Este solicitud se produjo luego de que durante la jornada del pasado miércoles efectivos del OS9 de Carabineros y la Fiscalía Regional de Valparaíso realizaran una entrada y registro tanto en la vivienda de Flores en Viña del Mar como en sus dependencias en el Congreso Nacional, donde se produjo la incautación de su computador institucional, su teléfono personal, carpetas con documentación contable y la extracción de datos desde los servidores de la Cámara. Cartolas bancarias, registros de WhatsApp y testimonios complican a Flores Según reveló CIPER, esta diligencia se concretó por la “colaboración sustancial” de un excolaborador que habría entregado cartolas bancarias y registros de WhatsApp que resultarían claves para realizar el seguimiento del dinero. Entre los antecedentes presentados por la Fiscalía figuran conversaciones vía WhatsApp entre Flores y su secretaria Yolanda Olfos, además de la demoledora declaración del exasesor y relacionador público, Julio Lillo.

Según su testimonio, tras firmar su contrato para trabajar con Flores en 2018, la entonces diputada lo citó en privado en la oficina del Congreso. Allí, con un tono de “confianza entre amigos”, le habría confesado estar “complicada con los gastos” y le pidió que le reembolsara parte de su sueldo. “Esto sería solo temporal –le dijo– hasta que me ordene”.

Eso nunca ocurrió. Lillo detalló cómo, tras cada depósito de su remuneración, acudía al banco, realizaba un giro en efectivo por caja y luego entregaba el dinero personalmente a Flores, quien lo tomaba y lo guardaba en su cartera. Con el tiempo, la parlamentaria cambió las reglas: ordenó que la plata se le entregara directamente a su secretaria, Yolanda Olfos, como una suerte de recaudadora de una caja negra paralela.

Los mensajes de WhatsApp incautados en el teléfono de Olfos grafican esa mecánica. En una conversación, Flores pregunta: “¿Habló con Julio? ”.

Olfos responde que sí y que Lillo quiere quedarse con 400 mil pesos “como al principio”. Flores indaga cuánto implica eso, y su secretaria calcula: “1. 200 mil”.

La respuesta de la senadora es una orden seca: “Ok, no menos que eso. Acepte no más. Ni uno menos que eso, eso sí”.

En otro intercambio, cuando un depósito parece demorarse, Flores ironiza: “jajaja, siempre excusas. Ya no dan ganas ni de saber razones”, reportó T13. Pero el expediente no solo habla de asesores.

En la solicitud de alzamiento bancario, el Ministerio Público incorporó declaraciones de tres trabajadoras domésticas de la senadora. Ellas aseguraron que Flores les pagaba sus sueldos semanales exclusivamente en efectivo: sumas de 250 mil, 150 mil y 40 mil pesos, según cada una. Una de ellas precisó que “doña Camila sacaba el dinero en efectivo de su cartera y me lo pasaba en billetes de 20.

000 y 10. 000”. Este manejo constante de importantes volúmenes de billetes, señala la fiscalía, “podría ser indiciario del destino final de los montos defraudados”.