Los cruzados se fueron 1-0 al descanso y vieron como en el segundo tiempo el elenco de Belo Horizonte les empataba con un dudoso penal a los 60'. Fue desde ahí que la gestión de Garnero fue clave para remecer al equipo y convencerlos de que se podían llevar la victoria. Incluso el propio DT reveló el "lema" que le inculco a sus futbolistas: "Vamos a tener una".
"Sabemos que obviamente un equipo local empata el partido y va a asumir el protagonismo. Pero la verdad que no nos inquietaron demasiado, el equipo estuvo ordenado y empezó a progresar en el juego. Los cambios ingresaron muy bien y sabíamos que nos quedaba una.
A todos los que entraban les decía 'vamos a tener una, prepárense'. Y bueno, por suerte salió bien", contó en conferencia. En esa línea, Garnero comentó que "la jugada del penal, que no la volví a ver y es muy chiquita.
Eso quizás nos incomodó un poco, pero el equipo tuvo siempre orden. Obviamente que ellos tenían más la posesión, que es algo que a nosotros nos interesa un montón. Pero sabíamos que si asociábamos bien y terminábamos bien una jugada, lo podíamos ganar y, bueno, así fue".
Y la victoria, más allá del excelente rendimiento de varios futbolistas, pasó también por el gran atrevimiento del entrenador. El DT argentino sorprendió con una arriesgada jugada que le resultó. A los 88', sacó a sus dos hombres más imponentes en ofensiva y que más han marcado en el año.
Justo Giani, que había anotado el 1-0, y el goleador histórico Fernando Zampedri, salieron para que entraran Juan Francisco Rossel y Jimmy Martínez. Zampedri, que no sale nunca, se retiró algo ofuscado de la cancha. Lo cierto es que tanto Martínez, y en menor medida Rossel, entraron muy bien y mentalizados: Se asociaron con Matías Palavecino -que había ingresado minutos antes-, Fernando Zuqui y Jhojan Valencia y de esas asociaciones llegó el gol del triunfo.
Sucesión tremenda de pases por derecha, centro de Valencia y Martínez con un gran cabezazo dentro del área silenció Belo Horizonte a los 90+4'. Garnero ya demostró que no le tembló la mano para sacar a sus dos mejores hombres en ofensiva. La jugada le surtió efecto y la Católica se llevó un triunfazo inolvidable.