En el panorama empresarial latinoamericano, donde muchas historias de éxito comienzan con grandes inversiones o financiamiento bancario, la trayectoria de Italo Grottini representa un caso poco común: un empresario self-made, que comenzó desde cero y que hoy ha construido una fortuna millonaria gracias a su ingenio, disciplina y visión industrial. A sus 38 años, Grottini dirige un conjunto de empresas que operan en sectores tan diversos como nutrición deportiva, alimentos saludables, farmacias, ingeniería industrial, logística internacional, desarrollo de viviendas modulares y moda deportiva femenina. Pero cuando se le pregunta cómo se define, su respuesta sorprende.

"Soy más artista que empresario. Lo que hago es crear. " Un emprendedor desde la adolescencia La historia de Grottini no comienza en una sala de directorio.

Comienza a los 13 años, recorriendo el Barrio Meiggs de Santiago, comprando ropa deportiva para revenderla, "desde muy joven supe que quería construir mi propio camino. Nunca me gustó depender de nadie.