La inflación en Estados Unidos subió al 3,3% interanual en marzo, ya que el aumento de los precios de la energía, desencadenado por la guerra con Irán, tuvo repercusiones en la mayor economía del mundo. El Índice de Precios al Consumidor publicado el viernes fue superior al 2,4% interanual registrado en febrero, pero el incremento no fue tan pronunciado como habían previsto los economistas. Los analistas consultados por Bloomberg habían pronosticado un aumento del 3,4%.

El informe de la Oficina de Estadísticas Laborales ofrece la primera visión general oficial de cómo la guerra ha afectado a los precios para los estadounidenses desde su inicio a finales de febrero. Los contratos de futuros que siguen al índice S&P 500 de Wall Street y al Nasdaq 100, de gran peso tecnológico, subieron un 0,2 % y un 0,3 %, respectivamente, antes de la apertura de la bolsa. Los precios del crudo estadounidense se dispararon desde los US$ 70 por barril al inicio del conflicto hasta superar los US$ 110 en las últimas semanas, debido al cierre efectivo del estrecho de Ormuz por parte de Irán, por donde normalmente fluye una quinta parte del suministro mundial de petróleo.

Los precios de la gasolina en Estados Unidos superaron los US$ 4 por galón. Los precios del petróleo retrocedieron ligeramente esta semana tras la entrada en vigor de un frágil alto el fuego entre Estados Unidos e Irán, pero el tráfico a través del estrecho sigue siendo limitado. La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, advirtió que no habría un retorno definitivo al statu quo, incluso si se mantiene la tregua.

Los responsables políticos se apresuraron a responder. Las actas publicadas el miércoles mostraron que los funcionarios de la Reserva Federal debatieron si un conflicto prolongado justificaría subidas o bajadas de los tipos de interés, mientras analizaban su impacto en los precios y el mercado laboral.