En la región de Coquimbo estamos avanzando en esa dirección. El reciente proyecto sobre caries infantil y flora bacteriana oral no solo busca generar conocimiento científico, sino hacerlo en articulación con el mundo público, integrando al Gobierno Regional y a Fundación Integra en un esfuerzo común. Este tipo de colaboración no es accesorio: es estructural.
Las políticas públicas de calidad requieren evidencia, pero también requieren conocimiento situado. Y ese conocimiento solo se construye cuando la academia dialoga con quienes están en contacto directo con la realidad social. Como Universidad del Alba, hemos asumido una definición clara: ser una universidad regional, con vocación pública y con capacidad de aportar soluciones concretas a los desafíos del entorno.
Nuestra Casa Central en La Serena no es solo una ubicación; es una apuesta estratégica por el desarrollo desde las regiones. Descentralizar la investigación no es un gesto simbólico. Es una condición necesaria para construir un país más equitativo, donde el conocimiento no solo se produzca en las regiones, sino que también transforme sus realidades.
Porque cuando la investigación se hace desde el territorio, su impacto deja de ser teórico y se vuelve profundamente humano.