Sectores opositores respaldaron presentar cientos de indicaciones a la reforma del Gobierno, mientras otros rechazaron una estrategia dilatoria. La discusión de la Ley de Reconstrucción impulsada por el Presidente José Antonio Kast abrió un nuevo foco de tensión política luego de que parlamentarios opositores anunciaran una ofensiva de indicaciones para modificar el proyecto en el Congreso. La controversia escaló tras las declaraciones del diputado Jaime Araya (IND-PPD), quien anticipó un “tsunami” de modificaciones a la iniciativa, cifra que algunos sectores estiman podría superar las 2 mil indicaciones.

Desde el oficialismo acusaron una maniobra destinada a retrasar la tramitación de la reforma y cuestionaron el impacto que podría generar en el avance legislativo del proyecto impulsado por La Moneda. En respuesta, diputados de oposición defendieron la estrategia y recalcaron que las indicaciones forman parte de las facultades parlamentarias legítimas dentro del proceso democrático. El diputado Luis Cuello sostuvo que el Ejecutivo intenta aprobar una reforma “regresiva” mediante una discusión acelerada, mientras representantes del Frente Amplio afirmaron que el ingreso masivo de modificaciones busca ampliar el debate sobre el contenido de la iniciativa.

La diputada Lorena Fries también respaldó el mecanismo y aseguró que las indicaciones representan “una herramienta democrática” frente a la posibilidad de que el Gobierno avance mediante decretos si fracasa la tramitación en el Congreso. Sin embargo, la estrategia no generó consenso en toda la oposición. El diputado Carlos Bianchi tomó distancia de los dichos de Araya y afirmó que sus declaraciones no representan a la totalidad de la bancada PPD-Independientes.

En paralelo, la Democracia Cristiana anunció que presentará cerca de 30 indicaciones enfocadas en corregir aspectos específicos de la reforma, descartando una estrategia destinada a dilatar la discusión parlamentaria.