Con una correlación de fuerzas mucho más ajustada y con el recuerdo reciente de la compleja negociación de la reforma de pensiones, la megarreforma impulsada por el Gobierno se encamina a vivir un segundo tiempo político en el Senado, donde las advertencias de una tramitación extensa ya comenzaron a instalarse. Tras superar su primer trámite en la Cámara de Diputadas y Diputados, la denominada Ley de Reconstrucción Nacional arribará a la Cámara Alta luego de la Cuenta Pública presidencial. Allí enfrentará un escenario distinto: sin la presencia del Partido de la Gente y con un oficialismo obligado a tender puentes más amplios para asegurar la viabilidad de una iniciativa que mezcla reconstrucción, beneficios tributarios y cambios fiscales de alto impacto.

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El propio diseño del Senado anticipa un debate más técnico y menos acelerado que el observado en la Cámara Baja. La oposición tradicional suma 23 votos, mientras el oficialismo y sus aliados alcanzan una mayoría estrecha. En medio de ese equilibrio aparece el factor de los independientes y de sectores de centro que ya han adelantado que no respaldarán el proyecto “a sobre cerrado”.

En paralelo, el Ejecutivo intenta contener las señales de endurecimiento opositor y abrir espacio para acuerdos. Sin embargo, la discusión ya se encrispó por temas sensibles, como la inclusión de Sala Cuna Universal y las advertencias del Consejo Fiscal Autónomo respecto de los efectos de la propuesta sobre la sostenibilidad fiscal. Ñuble entra al debate Desde la Región de Ñuble, los senadores Gustavo Sanhueza (UDI) y Loreto Carvajal (PPD) evidenciaron miradas completamente distintas sobre el proyecto y el rol que tendrá el Senado en la discusión.

El senador Gustavo Sanhueza sostuvo que el Senado tiene espacio para perfeccionar la iniciativa, aunque advirtió que el debate no puede transformarse en una herramienta de bloqueo político. “Siempre es posible mejorar los proyectos cuando existe voluntad política. El mejor ejemplo fue la reforma de pensiones, cuando se lograron acuerdos importantes pensando en el país y en las familias, más allá de las diferencias ideológicas que puedan existir.

En el Senado se puede introducir modificaciones relevantes a esta megarreforma, pero esperamos que eso se haga con responsabilidad y con un ánimo constructivo, no desde una lógica obstruccionista que termine frenando avances que hoy Chile necesita”, afirmó. El parlamentario gremialista también puso el foco en el comportamiento que podría tener el socialismo democrático durante el trámite legislativo. “Respecto de los votos, tenemos esperanza de que el socialismo democrático pueda desmarcarse de las posturas más radicales y negacionistas de la izquierda, permitiendo así una discusión seria y con disposición al diálogo para construir un mejor proyecto para los chilenos”, agregó.

Desde la oposición, en cambio, la senadora Loreto Carvajal cuestionó duramente la forma en que el Ejecutivo condujo el debate en la Cámara y anticipó una revisión exhaustiva en el Senado. “En la Cámara el Gobierno no buscó acuerdos ni dialogó en serio, solo buscó un acuerdo con el PDG para rebajar IVA a los pañales. El Senado no es la Cámara, aquí se debate en serio y con información transparente”, manifestó.

La parlamentaria también relevó las advertencias realizadas por organismos técnicos y criticó que, a su juicio, no fueran respondidas oportunamente durante el primer trámite. “En la Cámara el Consejo Fiscal Autónomo hizo una presentación crítica al proyecto de Hacienda con ocho riesgos fiscales que deben resolverse y el ministro Quiroz no las respondió y avanzó sin responder. En el Senado eso no ocurrirá y exigiremos que el Gobierno responda a los organismos como CFA, a la Corte Suprema que planteó un conjunto de aprensiones al proyecto que fueron ninguneadas por Hacienda”, manifestó.

Uno de los puntos que Carvajal buscará instalar en la discusión es separar las medidas vinculadas directamente a los damnificados por los incendios y emergencias en Ñuble y Biobío del resto del paquete tributario. “El proyecto tiene tres artículos que favorecen a los damnificados de Ñuble y Biobío, que no pueden ser usados como rehenes por el gobierno, y por eso exigiré que esa sección se separe de la reforma tributaria y lo aprobemos a la brevedad”, indicó. La senadora insistió en que las familias afectadas no pueden quedar sujetas a una negociación legislativa de largo aliento.

“Nuestras familias de Ñuble no pueden esperar y debe separarse de esta megarreforma que tendrá una larga tramitación en el Senado”, enfatizó. Carvajal, además, advirtió que su sector no respaldará un proyecto que -según dijo- compromete la recaudación fiscal futura y podría derivar en recortes al gasto social. “Sin compensación fiscal este proyecto solo agudiza el déficit fiscal al 2031 y por tanto, nos parece una mala opción.

No están nuestros votos para un proyecto que terminará recortando el gasto social en Vivienda, Salud, Educación, Pensiones y el sistema de protección social”, concluyó.