Chile y el primer trigo editado genéticamente: surgen alertas por biodiversidad y regulación La publicación “De la semilla a la pluma N. º 60”, difundida por Semillas de Vida en México y escrita por María Elena Rozas, advirtió que Chile se convirtió en 2025 en el primer país de América Latina en autorizar un trigo harinero editado genéticamente mediante tecnología CRISPR/Cas9. El texto sostiene que la aprobación realizada por el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) “abre nuevas vías” para las Nuevas Técnicas Genómicas en la región, pero al mismo tiempo instala “interrogantes sobre los estándares aplicados en la evaluación de estas tecnologías emergentes”.
El boletín cuestiona que el trigo editado haya sido autorizado “sin contar con una regulación previa y bajo el criterio de equivalencia con cultivos convencionales”. Según el documento, la decisión del SAG se basó principalmente en antecedentes proporcionados por la propia industria biotecnológica y empresas titulares de patentes, las que sostienen que la edición genética no corresponde a transgénesis porque “no implica la introducción de genes exógenos”. Sin embargo, el texto afirma que “diversos estudios realizados por reconocidos expertos en biotecnología” exigen análisis más rigurosos sobre mutaciones y posibles alteraciones genómicas.
La publicación además acusa “deficiencias en el enfoque para medir la equivalencia”, señalando que el análisis aplicado en Chile habría sido “poco exhaustivo, rápido y de bajo costo”, centrado únicamente en determinar si el cultivo debía o no considerarse transgénico. El artículo enfatiza que este procedimiento “no contempla verificación independiente” y permitiría eximir a estos cultivos de evaluaciones de riesgo más profundas antes de su liberación ambiental y comercialización. Otro de los puntos críticos abordados es la consulta pública impulsada posteriormente por el SAG sobre las Nuevas Técnicas Genéticas.
El texto asegura que la propuesta regulatoria reemplazó el concepto de NTG por el término “Nuevas Técnicas de Mejoramiento”, calificándolo como un “eufemismo” destinado a evitar reconocer estas tecnologías como formas de modificación genética. Asimismo, organizaciones como la Red de Acción en Plaguicidas de Chile cuestionaron “la falta de transparencia y de mecanismos de monitoreo”, además de advertir que la consulta terminó operando “más como un mecanismo de validación de decisiones previamente adoptadas que como un proceso participativo real”. El boletín también alerta sobre impactos ambientales y agrícolas.
La publicación sostiene que la expansión de cultivos editados genéticamente podría profundizar la desaparición de variedades tradicionales de trigo cultivadas históricamente en Chile, afectando “el valioso patrimonio alimentario asociado a las cocinas locales”. Junto con ello, advierte sobre el uso de herbicidas y plaguicidas “altamente peligrosos”, mencionando sustancias como el glifosato y el 2,4-D, además de insecticidas como la clotianidina, cuestionada en la Unión Europea por sus efectos ambientales y riesgos para la salud. Finalmente, la publicación advierte que el avance de la edición genética ocurre “en un mercado global altamente concentrado”, donde pocas corporaciones controlan semillas, plaguicidas y biotecnología vegetal.
El texto sostiene que marcos regulatorios débiles podrían facilitar la expansión de productos protegidos por propiedad intelectual “sin establecer contrapesos efectivos” para resguardar la biodiversidad y el patrimonio agrícola. Para revisar el artículo completo del boletín “De la semilla a la pluma N. º 60”, se puede acceder al sitio oficial de Semillas de Vida.