Además, se ha notificado el caso de un ciudadano estadounidense que trabajaba en la República Democrática del Congo y que ha dado positivo, siendo posteriormente trasladado a Alemania para su atención. «Existen varios factores que justifican una seria preocupación por el potencial de una mayor propagación y más muertes. Además de los casos confirmados, hay casi 600 casos sospechosos y 139 muertes sospechosas.

Prevemos que estas cifras seguirán aumentando, dado el tiempo que el virus estuvo circulando antes de que se detectara el brote», ha declarado el director general de la OMS. Asimismo, ha recalcado que «se han registrado muertes entre trabajadores sanitarios, lo que apunta a una transmisión asociada con las labores sanitarias», al tiempo que ha recordado que «hay un movimiento significativo de población en la zona» de Ituri, marcada por la «gran inseguridad» por el repunte del conflicto desde finales de 2025. Tras ello, Tedros ha señalado que la epidemia está causada por el virus Bundibugyo, una variante del virus del Ébola para la que no existen vacunas ni tratamientos aprobados.

Ante esta situación, ha subrayado se deben llevar a cabo medidas para frenar la propagación del virus y salvar vidas. «La OMS cuenta con un equipo sobre el terreno que apoya a las autoridades nacionales en su respuesta. Hemos desplegado personal, suministros, equipos y fondos.

Para reforzar nuestra respuesta, he aprobado 3,4 millones de dólares adicionales del Fondo de Contingencia para Emergencias, lo que eleva el total a 3,9 millones de dólares», ha declarado. En este sentido, la presidenta del Comité de Emergencias, Lucille Blumberg, ha señalado que, tras la primera reunión, es urgente movilizar recursos, personal adicional e impulsar la investigación y el desarrollo de contramedidas. «La vigilancia, la identificación de contactos, la necesidad de prevención y control de infecciones, así como la protección del personal sanitario y de sus familias, son absolutamente prioritarias, al igual que la protección de vidas y medios de subsistencia», ha indicado Blumberg.

NO EXISTEN VACUNAS PARA LA CEPA BUNDIBUGYO Por su parte, el doctor de la OMS Vasee Moorthy ha insistido en que para la cepa Bundibugyo no existen vacunas ni tratamientos aprobados, aunque ha precisado que ya se está trabajando en el desarrollo de posibles vacunas. «La información de la que disponemos indica que probablemente esto llevará entre seis y nueve meses», ha indicado. Asimismo, la doctora de la OMS Anaïs Legand ha subrayado que la prioridad inmediata es establecer una plataforma de respuesta que incluya un centro de tratamiento seguro y optimizado, así como vías adecuadas de derivación de pacientes, con el objetivo de garantizar la detección y atención temprana de todos los casos sospechosos, mientras se preparan los próximos ensayos de terapias candidatas prometedoras.

Por último, en relación con la prohibición de viajes a Uganda y la República Democrática del Congo, el doctor Abdirahman Mahamud ha respaldado el rastreo de contactos, el seguimiento de esos contactos, el aislamiento y la derivación inmediata. «Nuestra recomendación es que todos los contactos y todos los casos no viajen (…). Ese es el primer paso de protección en términos de seguridad sanitaria global.

El segundo elemento es que los países están realizando controles en los puntos de salida. Tanto Uganda como la República Democrática del Congo ya lo están haciendo», ha concluido.